En 2024, los ingresos por impuestos ambientales en la Unión Europea alcanzaron los 371,9 mil millones de euros, lo que representa un aumento del 6,1% en comparación con los 350,4 mil millones del año anterior. Sin embargo, a pesar de este crecimiento en términos absolutos, la participación de estos impuestos en el Producto Interno Bruto (PIB) de la UE disminuyó del 2,5% en 2014 al 2,1% en 2024. Asimismo, la proporción de los ingresos por impuestos ambientales respecto al total de ingresos gubernamentales por impuestos y contribuciones sociales también mostró una caída, del 6,1% al 5,1% durante el mismo periodo.
Los impuestos sobre la energía fueron la principal fuente de ingresos ambientales en la UE, generando 287,0 mil millones de euros en 2024, en aumento desde los 269,3 mil millones de 2023. Por su parte, los impuestos sobre el transporte aportaron 67,0 mil millones en 2024, frente a los 64,0 mil millones del año anterior, mientras que los impuestos sobre la contaminación y los recursos sumaron 17,9 mil millones, en comparación con los 17,2 mil millones de 2023.
Los datos de Eurostat revelan que los ingresos por impuestos ambientales crecieron en 22 países de la UE en 2024. Rumania lideró este incremento con un notable aumento del 21,7%, seguida por Lituania y Polonia, que registraron crecimientos del 13,9% y del 12,7%, respectivamente. Otros países con aumentos significativos incluyeron a Hungría (+12,2%) y Polonia (+11,2%). Sin embargo, en cinco países de la UE, los ingresos fiscales ambientales disminuyeron en comparación con el año anterior, siendo Suecia el más afectado con una caída del 17,7%, seguido por Eslovaquia (-6,1%), Finlandia (-3,8%), Grecia (-3,7%) y Bulgaria (-2,3%).
Este conjunto de datos publicado por Eurostat no solo destaca la dinámica de los ingresos por impuestos ambientales a nivel europeo, sino que también ofrece una visión sobre la efectividad de las políticas tributarias en relación con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente en la región. Con el contexto actual de emergencia climática y con la necesidad de transitar hacia economías más sostenibles, el análisis y la evolución de estos ingresos se convierte en un aspecto crucial para las decisiones de política pública en los estados miembros.

