Mientras España avanza hacia un marco más estrictamente regulado para la protección de los menores en entornos digitales, el análisis realizado por Qustodio sobre la situación en Australia proporciona una perspectiva valiosa sobre el impacto de estas restricciones. Desde diciembre del año pasado, Australia ha implementado una prohibición para el uso de ciertas redes sociales por parte de menores de 16 años, lo que ha llevado a un descenso inicial en el uso de plataformas como TikTok, Snapchat e Instagram. Sin embargo, los datos recientes indican que estos servicios están comenzando a recuperar usuarios entre los adolescentes.
El caso de TikTok es particularmente revelador. Un 26.95% de los adolescentes australianos de 13 a 15 años utilizaban la plataforma en noviembre del año pasado, cifra que cayó al 21.13% en enero de 2026. A pesar de este descenso, en julio de 2026 la cifra se había incrementado nuevamente al 25.96%, casi igualando los niveles previos a la implementación de las restricciones. Este fenómeno sugiere que, a pesar de las medidas, el interés por estas aplicaciones permanece fuerte y podría ser incluso mayor al reflejado, dado que muchos de estos menores utilizan herramientas de supervisión digital que limitan su acceso.
Snapchat y Instagram también han experimentado tendencias similares, aunque de forma menos pronunciada. Snapchat, que había visto su uso caer significativamente, ahora presenta un ligero aumento al 20.33% entre el mismo grupo, mientras que Instagram ha pasado del 26.59% al 17.20%. En contraste, plataformas como YouTube, Reddit, X o Twitch no han mostrado una recuperación comparable, lo que sugiere un cuadro más desigual en el uso de redes sociales que continúa evolucionando.
Emily Lawrenson, gerente de comunicación de Qustodio, señala que aunque la regulación puede ser efectiva, su éxito depende de una correcta implementación y de la capacidad de adaptación en un entorno digital en constante cambio. Es evidente que la restricción de acceso a ciertas aplicaciones no detiene la actividad de los menores; de hecho, puede llevar a un desplazamiento de su uso hacia otras plataformas no afectadas.
Uno de los ejemplos más claros de este desplazamiento es WhatsApp, cuyo uso entre adolescentes de 13 a 15 años ha aumentado notablemente, pasando del 27.44% al 35.98% en solo siete meses, lo que indica una preferencia por aplicaciones de mensajería no restringidas.
En España, el consumo de redes sociales también muestra una tendencia al alza, con un aumento del 15% en el tiempo dedicado a estas plataformas en 2025, alcanzando una media de 77 minutos diarios por parte de los menores. Las aplicaciones TikTok e Instagram se encuentran entre las más populares.
Un nuevo marco normativo en España tiene como objetivo reforzar las obligaciones de las plataformas en cuanto a la verificación de edad y garantizar la protección de los menores frente a la pérdida de privacidad y el contenido dañino. Este marco aún se encuentra en tramitación, con entrada en vigor prevista para este otoño.
Las empresas tecnológicas, como Meta, están trabajando en nuevas medidas de protección, que incluyen límites de uso diario y restricciones en el acceso durante la noche. No obstante, Qustodio advierte que la protección de los menores en el ámbito digital debe abordar el ecosistema en su conjunto, considerando que los jóvenes no se limitan a un solo tipo de plataforma.
La conclusión es clara: la regulación debe abarcar todas las áreas del entorno digital y no solo las redes sociales más populares, asegurando que los niños y adolescentes sean protegidos en todos los aspectos de su vida en línea. Las familias también juegan un papel crucial en este acompañamiento, fomentando una visión global de la actividad digital de los menores.

