El pasado 8 de julio, España vivió una de las jornadas con mayor demanda eléctrica desde finales de enero de 2021, coincidiendo con una ola de calor que ha afectado diversas regiones del país. Con un consumo que alcanzó los 813 GWh, este incremento no solo es un fenómeno aislado, sino que forma parte de una tendencia más amplia en Europa donde el calor extremo provoca un aumento notable en el uso de climatización y, por ende, en la demanda de electricidad.
Este repunte en el consumo eléctrico ha sido claramente reflejado por la Red Eléctrica de España, que destaca que las altas temperaturas, especialmente en el valle del Ebro, Extremadura y Andalucía, han llevado a que se registren máximas de hasta 42 °C. El uso masivo de aparatos de aire acondicionado ha hecho que la demanda eléctrica se dispare, tensionando las redes eléctricas y aumentando la necesidad de flexibilidad en la gestión del sistema.
Las repercusiones de esta ola de calor no se limitan a España. En toda Europa, se están observando patrones similares. Según la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión de Electricidad (ENTSO-E), se prevé que la demanda eléctrica en la temporada de verano de 2026 supere en un 2,5 % la de 2025, con España destacándose con una estimación de aumento del 8,9 %. Además, los precios en los mercados eléctricos europeos han experimentado un notable aumento, alcanzando niveles alarmantes en países como Bélgica, Países Bajos y Alemania, donde se reportaron tarifas superiores a 900 €/MWh en momentos críticos.
La combinación de una creciente demanda y una menor generación renovable en las horas de mayor consumo ha multiplicado la volatilidad de precios en el mercado eléctrico. Esta situación no solo afecta a los precios, sino que también ha puesto a prueba la infraestructura eléctrica de diversas regiones. En el noroeste de Francia y en áreas urbanas de España e Italia, se han producido interrupciones en el suministro debido al colapso de transformadores que no han podido soportar el aumento del consumo en condiciones de calor extremo.
La electrificación de la economía, incluyendo la proliferación de vehículos eléctricos y el uso intensivo de aire acondicionado, hace que la gestión de la demanda eléctrica sea cada vez más crítica. Soluciones como el autoconsumo, el almacenamiento de energía y la digitalización se presentan como herramientas clave para afrontar estos desafíos. Anticipar la demanda y los precios se vuelve esencial, y para ello, las previsiones coherentes se convierten en una necesidad imperiosa.
En este contexto, AleaBlue, la división de AleaSoft Energy Forecasting que se especializa en previsiones de corto y medio plazo, juega un papel fundamental. Ofrecen herramientas adaptadas a las necesidades del mercado eléctrico, abordando todo desde precios, demanda y producción renovable, hasta el funcionamiento en el mercado intradiario y en bandas secundarias. Con la ola de calor como un recordatorio de la creciente presión sobre las redes eléctricas, es evidente que la previsión y la adaptabilidad son cruciales para asegurar el funcionamiento eficaz del sistema eléctrico en el futuro.

