El pasado fin de semana, la segunda edición del festival de quesos y bebidas artesanas «Tardíu» se celebró con gran éxito en la Plaza Alfonso XIII de Santander, atrayendo a más de 5.000 visitantes y consolidándose como un importante escaparate para la producción local. Este evento gastronómico no solo destaca la calidad de los productos cántabros, sino que también resalta la riqueza y diversidad de la oferta artesanal que a menudo pasa desapercibida para los visitantes de otras regiones.
Tardíu ha roto las fronteras de lo local al reunir 24 productores que comparten el compromiso por la sostenibilidad y las prácticas tradicionales. Durante tres días, el festival ofreció a los asistentes una experiencia inmersiva en la Cantabria rural, con más de 50 referencias exclusivas de quesos y bebidas que representan lo mejor de la producción limitada de la región. El éxito se evidenció en la venta de cerca de 6.000 pinchos de queso y 5.000 bebidas, lo que confirma la creciente demanda por estos productos.
El corazón de Tardíu radica en el contacto directo con los artesanos. La asociación Cantabria Quesera, que apoya a pequeñas queserías familiares, presentó una variedad de productos de calidad y permitió a los visitantes conocer de cerca los procesos detrás de la producción. Entre los participantes se encuentran proyectos emblemáticos como El Carmen Lácteos y Granja Cudaña, que aportan al festival la esencia de los sabores de Liébana y los Valles Pasiegos.
Asimismo, el colectivo Cantabria Brinda se encargó de ofrecer las bebidas, demostrando que la región también cuenta con destilerías, cervecerías y bodegas que producen excelentes vinos y licores. Destinos destacados como la Bodega Bahía de Santander y cervezas Dougall’s fueron parte de una oferta líquida que complementó perfectamente a los quesos, creando una experiencia gastronómica completa.
Paloma Fernández, responsable de la Oficina Agroalimentaria de CEOE CEPYME Cantabria, destacó la importancia de Tardíu como una plataforma para los productores locales, facilitando su acceso a nuevos mercados y consumidores. El festival no solo se configura como un punto de venta, sino que se establece como un destino atractivo para quienes desean explorar la oferta agroalimentaria de la región.
La proyección futura de Tardíu apunta a convertirse en un referente para las escapadas otoñales, donde los visitantes podrán disfrutar de la riqueza gastronómica cántabra y descubrir delicias como el queso picón de Bejes o un licor de limón de Novales. Con su enfoque en la calidad y la producción artesanal, el festival se perfila como un evento indispensable para los amantes de la buena comida y la cultura local.

