La villa ducal de Pastrana se prepara para una de sus celebraciones más significativas, la Semana Santa, una festividad en la que se entrelazan la historia, la fe y el patrimonio local. Durante estos días, la localidad se convierte en un punto de encuentro para los vecinos, visitantes y pastraneros que regresan a su tierra natal, creando un ambiente de recogimiento y devoción colectiva.
La Semana Santa en Pastrana trasciende lo meramente religioso, siendo una tradición que se siente en cada rincón de la villa. Las iglesias y conventos, como la iglesia colegiata, el convento de San José y la ermita del Calvario, se llenan de fervor espiritual. Sin embargo, es la figura de Nuestro Padre Jesús Nazareno la que destaca entre todas las imágenes religiosas, siendo la más venerada y un auténtico símbolo de la celebración.
Esta talla de vestir, que data del siglo XVI y está custodiada en el convento de San José de las religiosas concepcionistas, representa a Jesucristo con la cruz a cuestas. Su historia se entrelaza con la vida del pueblo, habiendo sufrido daños durante la Guerra Civil, lo que hizo que su regreso a la comunidad adquiriera un significado aún más profundo. Los pastraneros muestran su devoción durante el Vía Crucis, uno de los momentos culminantes de la festividad, donde cientos de fieles acompañan al Nazareno, muchos descalzos y en silencio, en un acto de fe que se ha transmitido de generación en generación.
La Semana Santa pastranera también es impulsada por las hermandades locales, como la del Santísimo Cristo de los Milagros, que ha trabajado para recuperar imágenes históricas y revitalizar la tradición. Las celebraciones comienzan con actos previos y el Domingo de Ramos, que precede a los días centrales, como el Jueves Santo, cuando se realiza el traslado de las imágenes desde el convento a la colegiata.
La madrugada del Viernes Santo es particularmente conmovedora, con el Vía Crucis a la luz de las velas, seguido por la Procesión del Santo Entierro que cierra dicha jornada en un ambiente de introspección y respeto. Finalmente, el Domingo de Resurrección culmina las festividades con la Procesión del Encuentro, donde la Virgen deja atrás el luto al encontrarse con el Cristo resucitado, en una emotiva celebración que se desarrolla en el entorno monumental de Pastrana, un marco perfecto para esta profunda expresión cultural y espiritual.

