El Hospital Quirónsalud Bizkaia ha destacado la importancia de combinar tratamientos farmacológicos con neurorrehabilitación para mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de Parkinson. Esta enfermedad neurodegenerativa, que actualmente afecta a más de 160.000 personas en España, se caracteriza por la disminución de la dopamina, un neurotransmisor clave en el control del movimiento y el equilibrio. Con el envejecimiento de la población, se prevé que la prevalencia de esta enfermedad se triplique en las próximas tres décadas, convirtiéndola en uno de los principales retos sanitarios.
El doctor Alejandro Durán, jefe del Servicio de Neurología en el hospital, explicó que los síntomas del Parkinson se desarrollan de forma progresiva, generando una discapacidad que impacta en las actividades diarias. Los síntomas más comunes incluyen temblor, rigidez muscular y lentitud en el movimiento. «La enfermedad afecta no solo al paciente, sino también a sus familiares, generando un cambio radical en su vida cotidiana», señaló Durán.
Frente a este panorama, la neurorrehabilitación robótica surge como una opción valiosa. Sara García Delgado, fisioterapeuta y responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica en el mismo hospital, subrayó la importancia de realizar una valoración exhaustiva de cada paciente para diseñar un tratamiento individualizado. «Es esencial conocer no solo al paciente, sino también su entorno, para adaptar el tratamiento a su realidad», afirmó.
Ambos especialistas coincidieron en que es necesario cambiar la percepción negativa asociada a las enfermedades neurodegenerativas. «Hoy existen tratamientos que pueden aumentar la esperanza y calidad de vida de los pacientes», subrayó Durán. La neurorrehabilitación puede mejorar limitaciones motoras, de coordinación o dolor, permitiendo a los pacientes vivir con una mayor calidad de vida durante más tiempo.
Entre las herramientas empleadas en la neurorrehabilitación robótica se encuentran los exoesqueletos para mejorar la marcha y plataformas de entrenamiento del equilibrio. Según García Delgado, uno de los objetivos primordiales es reducir el riesgo de caídas y promover la autonomía del paciente, permitiéndole realizar actividades cotidianas sin depender de otros. Este enfoque integral busca no sólo tratar la enfermedad, sino también apoyar al paciente en su proceso, preservando su bienestar y autonomía.

