Los intercambios educativos internacionales promueven la resiliencia entre los adolescentes, según se detalla en el último informe del Global Youth Resilience Index. Este análisis, llevado a cabo por la International High School Fair (IHSF), reveló que un 45% de los estudiantes españoles se siente cómodo comunicándose en un idioma no nativo, lo que refuerza la importancia de la experiencia internacional en la formación de jóvenes.
La IHSF, apoyada por el grupo educativo sueco Educatius, presentó la investigación que examinó a 4.079 adolescentes en nueve países, incluidos España, EE. UU., Alemania, Francia, Italia, Brasil, China, Vietnam y Suecia. Los resultados confirman que existe una conexión directa entre las vivencias internacionales y una mayor fortaleza emocional en los jóvenes de 16 a 20 años.
El informe subraya que la resiliencia no es un rasgo inmutable, sino una habilidad que puede desarrollarse, similar a un entrenamiento físico. Esta capacidad se refiere a la habilidad de lidiar con estrés y adversidades, adaptándose de manera positiva y manteniendo un bienestar emocional.
En un contexto donde la salud mental de los adolescentes es una preocupación creciente, la IHSF impulsa el debate en España, apoyándose en datos que relacionan la educación en el extranjero con el desarrollo de la resiliencia. El estudio indica que los jóvenes que experimentan contextos internacionales muestran niveles superiores de fortaleza emocional y adaptabilidad.
Datos del Foro Económico Mundial indican que uno de cada siete adolescentes, de edades comprendidas entre 10 y 19 años, sufre algún tipo de trastorno mental a nivel mundial. En esta línea, el estudio destaca que la inmersión cultural y lingüística no solo contribuye a mejorar las competencias académicas, sino que se convierte en un motor para cultivar confianza, autonomía y bienestar emocional.
El estudio también enfatiza que la educación internacional debe ser vista como una herramienta fundamental para desarrollar resiliencia en un mundo lleno de incertidumbres. Además, el impacto emocional de estudiar en el extranjero se revela como un criterio clave a evaluar por parte de las familias.
Óscar Porras, director de la IHSF para España y otros países, afirma que «estudiar en el extranjero refuerza la resiliencia adolescente». Sostiene que el enfoque debe ir más allá de la elección del destino o la mejora del nivel de inglés, priorizando el impacto en el desarrollo emocional del estudiante. Asegura que los jóvenes que participan en estos intercambios regresan con un crecimiento notable en áreas como disciplina, independencia y autoestima.
En cuanto a la autonomía juvenil, España destaca en el informe, ya que el 69,2% de los jóvenes españoles ha viajado al extranjero sin la compañía de sus padres, la cifra más alta entre los países de la Unión Europea incluidos en el estudio. Esta comparación se sitúa por encima de la media general del informe, que es del 42%, así como de países como EE. UU., que presenta un 35,6%. Los jóvenes que han viajado sin sus padres demuestran formas de autoconfianza y habilidades de resolución de problemas más sólidas.
Asimismo, el informe revela que un 45,2% de los estudiantes en España se siente a gusto comunicándose en un idioma no nativo, apenas superior a la media global del 44%, aunque todavía lejos de cifras de países como Suecia (59,4%) o Italia (52,4%). Sin embargo, supera a Alemania (41,9%) y Francia (41%).
Este dominio del idioma contribuye a una mayor disposición a participar en programas de estudio en el extranjero. De hecho, un 55% de los jóvenes españoles se mostraron interesados en estudiar fuera en los próximos años, en comparación con el 49% de la media del estudio. Este grupo ya presenta niveles de resiliencia por encima del promedio, sugiriendo que el interés por la educación internacional atrae y potencializa a jóvenes con alta capacidad para crecer.











