El almacenamiento de energía mediante baterías se erige como un pilar fundamental en la transformación del sistema eléctrico español. A pesar de que actualmente existen 210 MW de capacidad instalada, la ambiciosa cartera de proyectos en tramitación asciende a 40 GW, evidenciando un notable interés en esta tecnología clave. Sin embargo, la real viabilidad de estos proyectos dependerá de su capacidad para acceder a financiamiento y operar eficientemente en los distintos mercados eléctricos.
Durante un reciente webinar de AleaSoft Energy Forecasting, Oriol Saltó i Bauzà analizó las proyecciones y el estado del almacenamiento de energía en España. A pesar de las numerosas autorizaciones para proyectos, que superan los 26 GW de acceso concedido, la ejecución efectiva sigue siendo un reto. Factores como la calidad del punto de conexión, el dimensionamiento adecuado de las baterías y la estrategia de ingresos jugarán un papel crucial en determinar cuáles proyectos lograrán despegar.
En cuanto a la rentabilidad, las oportunidades que presentan los spreads diarios son prometedoras. En junio, los precios diarios en el mercado español superaron los 120 €/MWh para intervalos de una y dos horas, similares a los niveles alcanzados durante la crisis energética de 2021 y 2022. Ejemplos de márgenes brutos por arbitraje indican que una batería de dos horas podría generar un ingreso aproximado de 68,000 €/MW en España, un dato que se compara favorablemente con otros países europeos.
Sin embargo, el verdadero desafío se presenta en la obtención de financiamiento. Los bancos tienden a favorecer ingresos contratados a través de acuerdos de compra de energía (PPA) híbridos o tolling agreements. Aparentemente, los tolling agreements en el mercado español se sitúan entre 70,000 €/MW y 100,000 €/MW anuales, pero todavía se consideran cifras preliminares debido a la naturaleza emergente del mercado.
Para los consumidores electrointensivos, el almacenamiento de energía se ha convertido en una herramienta estratégica que les permite optimizar costos y mitigar riesgos. Proyectos reales han demostrado que las baterías no solo pueden mejorar el autoconsumo, sino también ofrecer reducciones significativas en costos, haciéndose una inversión atractiva a medio plazo.
El futuro del almacenamiento en España parece prometedor, marcado por la necesidad de demostrar que estos proyectos pueden financiarse y operar durante toda su vida útil. Las expectativas son que los grupos más exitosos serán aquellos capaces de combinar previsiones robustas, contratos eficaces y modelos financieros bien desarrollados. La creciente competencia por financiamiento y recursos en el sector requerirá un enfoque estratégico y bien fundamentado por parte de los promotores que busquen convertir sus permisos en proyectos rentables y sostenibles.

