La asociación Cantabria Quesera ha tomado la iniciativa de fomentar el turismo agroalimentario en la región mediante una variada oferta de visitas guiadas, talleres participativos y catas en cuevas naturales. Esta respuesta a la creciente demanda de experiencias auténticas marca un cambio significativo en el enfoque del turismo, que ahora se centra en la calidad de las vivencias en lugar de la cantidad de kilómetros recorridos.
El turismo de origen, en el que los visitantes buscan conocer de primera mano los procesos de producción y los paisajes que conforman una cultura, se ha afianzado como un segmento en expansión. Según datos del Observatorio del Turismo Rural, la mitad de los turistas que optan por alojarse en entornos rurales complementan su estadía con actividades orientadas a conocer el patrimonio agroalimentario local. Asimismo, más del 85% de los viajeros nacionales ha realizado escapadas de carácter gastronómico, mostrando una disposición a invertir más en experiencias que potencien la inmersión cultural.
Dentro de este contexto, la visita a una quesería artesanal se presenta como una opción ideal. Permite al visitante desentrañar el proceso de producción del queso y conocer a los ganaderos y expertos queseros que ponen en valor el vínculo entre el ganado, el pasto y el producto final. Cantabria, gracias a su orografía y tradición ganadera, se ha posicionado como un escenario propicio para el turismo experiencial relacionado con la gastronomía.
La oferta en este sector ha evolucionado, y hoy en día los obradores han diseñado itinerarios que combinan educación técnica con la riqueza etnográfica de la región. En los Valles Pasiegos, por ejemplo, la quesería La Jarradilla ofrece visitas guiadas y talleres participativos que permiten a los viajeros elaborar su propio queso o mantequilla, mientras que La Lleldiría se especializa en fermentos lácticos y ofrece catas maridadas en su espacio de divulgación. Otras iniciativas, como la de Quesería Tasugueras, se centran en la ciencia detrás de la producción quesera, atrayendo a aquellos interesados en el rigor microbiológico.
Además, la experiencia en Granja Quesería Cudaña se apoya en la modernización ganadera y el bienestar animal, integrando tradiciones, innovación tecnológica y prácticas sostenibles. Hacia el occidente de Cantabria, la comarca lebaniega presenta la Quesería Río Corvera, donde los visitantes pueden explorar una cueva natural de maduración, y la Quesería Río Deva, que combina su obrador con un museo que narra la historia quesera de la región.
El océano y las montañas también ofrecen su parte, con propuestas en el Valle de Soba que combinan visitas guiadas con un almuerzo que incluye productos locales y platos típicos. Granja Quesería El Pendo se centra en la importancia de la ganadería sostenible, educando sobre el pastoreo y su impacto ambiental, mientras que Quesería Tresgallo completa la experiencia con catas maridadas.
Junto a estas actividades, Cantabria Quesera también promueve las visitas a obradores que priorizan la venta directa, permitiendo que los consumidores se conecten con los productores y comprendan mejor la naturaleza de los productos que adquieren. Proyectos como El Carmen Lácteos, La Pasiega de Peña Pelada y otros establecen un diálogo directo con los clientes, enriqueciendo la experiencia de compra.
Fundada en 2022, Cantabria Quesera busca proteger la tradición quesera de la región y fortalecer el tejido socioeconómico de las zonas rurales. Esta asociación reúne a pequeños productores que apuestan por la trazabilidad y la diversidad en sus elaboraciones, subrayando que cada queso es un reflejo del paisaje y la cultura de su entorno. En un mundo donde los consumidores buscan cada vez más autenticidad y conexión con el lugar, la oferta de Cantabria Quesera se alinea perfectamente con estas nuevas tendencias en el turismo.

