BANKSY: Historia del Graffiti en Londres. Parte II

Todo empezó en la mitad de los ’80 en la escena londinense del hip-hop, también importada desde Nueva York, empezó a crecer sobre todo en las areas de Brixton y Westbourne Grove. Pequeñas brigadas de «escritores murales» empezaron a taquear sus nombres en la ciudad y en las paredes del metro con pseudonimos como Robbo y Drax (ambos cogidos del enemigo de James Bond en Moonraker). El más famoso fue Mode2, quien estableció la primera brigada graffitera de alto renombre, los Chrome Angelz.

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Pronto surgieron inesperadamente de las viviendas sociales diseñadores del graffiti «Halls of Fame» que cubrían Londres desde Hammersmith hasta Neasden. Sobre 1987 la brigada de transporte policial comenzó a organizar pelotones especiales contra las bandas. Ante todo impedían el ingreso de todos aquellos capaces de producir murales. Las luchas internas entre los reyes del graffiti de Londres se habían intensificado, había pasado de meras firmas a murales en un breve espacio temporal, cubriendo Londres y creando piezas rivales. Ante esto, los eventuales arrestos, y las fuertes multas, famosos grupos como «World Domination» (WD), «Subway Saints» (SBS) y «Drop the Bomb» (DTB) comenzaron a dividirse. Muchos de esos pioneros empezaron a pintar dentro del plano legal, mediante encargos. Estos son los que llegaron a crear la escena actual del graffiti en Londres.

A lo largo de la breve historia del graffiti siempre ha habido torrentes de jóvenes mediocres o con talento dispuestos a cubrir cualquier superficie vertical válida con el color llamativo de sus sprays, a pesar de esta devoción que siempre ha acompañado al graffiti, no se explica por qué esta ahora alcanzando vertiginosas alturas de popularidad y aceptación. Quizás sea porque la generación emergente de artistas involucra menos sus obras con crítica social, o porque ahora se preocupan más en conseguir permisos o en pintar sus obras en lugares donde no resulten intrusiones visuales para los transeuntes malhumorados con lo que alcanzan amplia fama y mayor audiencia. Quizá sea porque ese mismo transeunte malhumorado de hace 20 años esta acostumbrado a ver graffitis como una floritura más en instalaciones o vayas publicitarias. De qualquier manera, la ampliación del termino «graffiti» como guía hacia el «street art» o «urban art» o cualquier otra vaga combinación, ya se puede pensar que ha sido producida por iniciativa de un ávido mercado que obtiene mayores beneficios en sus ventas ante su nueva imagen «juvenil». Es natural que el arte, aunque sea de la calle, gane en valor, pero este vertiginoso aumento que parece no tener control ha crecido en obras que nacieron ligadas a los terminos «vandalismo» e «ilegal».

BANKSY: Historia del Graffiti en Londres. Parte II 8Si la historia real se repite, entonces el arte del graffiti se hundirá como ocurrió en Nueva York poco después de su boom. En este caso es posible que solo unos pocos devotos continúen con su arte y el street art vuelva a ser un background. Aunque con la sofisticación que es tratada hoy en día la producción de este arte, comienza a ser factible la idea de que obras de Banksy acaben formando parte de renombrables colecciones museísticas o que aparezcan con comentarios a pié de foto en libros de texto como poemas urbanos de finales del siglo XX. Como en muchas otras tendencias del arte contemporáneo, también con el graffiti carecemos de perspectiva histórica para poder hacer comentarios que no acaben siendo meras conjeturas, aun a si, los compradores que estan invirtiendo cifras históricas en la adquisición de piezas en spray, deberían preocuparse en saber diferenciar calidades y piezas originales y recordar que estas obras nacieron como murales para la ciudad. Ken Livingstone, alcalde de Londres, ha invertido £230,000 en arte para la ciudad como parte de su campaña para ser reelegido. £195,000 han sido destinadas a una de las ultimas obras de Banksy. Las cifras muestran como se valora hoy en dia tanto en museos, como en calles o en decoración para despachos y publicidad obras que hace 20 años solo ensuciaban la ciudad. Esto demuestra que hay que confiar en las nuevas tendencias, que todo camino que hoy se empieza a explorar puede resultar el más valorado en cuestion de decadas, solo hay que tener ingenio, aguantar las críticas y tener talento.

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