El internacional español llega a Lugo como uno de los fichajes estrella del mercado y estará a disposición del técnico Juliá Naranjo, que esperemos no tenga que sancionar al futbolista por saltarse entrenamientos a la torera o por indisciplina (por ejemplo pegarse con un compañero en los entrenos).
El mítico jugador del Industrias García y Marfil Santa Coloma ha sido desde el momento en el que el Polaris lo colocó como jugador transferible una de las joyas del mercado, y el Azkar, que buscaba un hombre ofensivo, finalmente se ha podido hacer con sus servicios.
El nuevo pívot transportista llega avalado por sus números, los 20 goles conseguidos a lo largo de toda la temporada han hecho que su antiguo club y él mismo se hayan proclamado subcampeones, demostrando que el Marcelo que conocimos en Industrias sigue ahí y que es capaz de revolucionar cualquier partido.
Eso sí, esas mismas cifras no han servido para seguir en todo un aspirante a los títulos, porque la indisciplina con un mister como Tino Pérez no lo arregla ni 20 ni 40 goles, hombre, a lo mejor 40, pero vamos no es el caso.
Marcelo tiene fallos como todos los futbolistas, pero la raza que aporta al terreno de juego puede ser fundamental si se le trata como un líder, que en un equipo modesto seguro que ocurre y recibe el cariño de la afición será el mejor ataque lucense.
Suerte, al crack y al Lugo…