Hoy hace cuatro años y un día que nos dejó Arthur C. Clarke, uno de los mayores escritores de ciencia ficción. Es tal vez uno de los más conocidos por su gran cantidad de obras y la relevancia que tuvieron posteriormente, tanto en el mundo de la literatura como en el del cine. ¿Quién no recuerda la famosa película 2001: Una odisea en el espacio?

A lo largo de su vida, Clarke fue incluído entre los mejores autores de la ciencia ficción “dura”, los que mezclaban la literatura y la imaginación en sus relatos con fundamentos científicos y rigurosos. Se le comparó también, por sus obras de divulgación científica con Isaac Asimov, uno de los grandes genios de este género.

El estilo de Arthur C. Clarke es inconfundible y tiene tantos adeptos como detractores. Porque hay quienes señalan que es una literatura densa y pesada que no es cómoda de leer. Lo cierto es que gran parte de sus relatos giran en torno a una trama científica y que sus obras no tienen adornos ni se permite licencias literarias: cuenta única y exclusivamente lo necesario para la acción, por lo que muchos lectores señalan que es algo “soso“.

Si embargo, sus obras son apreciadas por mucha gente y se le considera uno de los maestros del relato. Y es que sus finales abruptos y en muchas ocasiones demoledores, son excelentes muestras de su trabajo. En sus obras se ve un optimismo tecnológico que contrasta con el desencanto de la época. Y es que llegó a decir, en una de sus tres famosas leyes, que “cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia“.

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Entre sus relatos más conocidos destacan La estrella, que ganó el premio Hugo en 1956, Antes del Edén o El centinela – que posteriormente dio lugar al libro 2001: odisea espacial. Si quieres conocer a uno de los mejores autores de ciencia ficción, comienza por estos títulos, no te defraudará.