Las agencias de la ONU están trabajando intensamente para restablecer los servicios energéticos en Ucrania y asegurar que las familias se mantengan abrigadas ante el severo frío invernal, tras un ataque masivo perpetrado por las fuerzas rusas durante la noche del jueves a viernes. Esta ofensiva incluyó el lanzamiento de cientos de drones y varios misiles, uno de los cuales es capaz de transportar ojivas nucleares, según informes de prensa.
Los efectos del ataque en la capital, Kiev, han sido devastadores: al menos cuatro personas han perdido la vida y unas 25 resultaron heridas. Además, miles de edificios de apartamentos se han quedado sin calefacción justo cuando las temperaturas descienden drásticamente. Entre las víctimas se encuentra un médico que estaba trabajando con el equipo de servicios de emergencia, lo que también ha dejado a cuatro trabajadores sanitarios heridos y ha dañado tres ambulancias.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha condenado enérgicamente estos ataques, enfatizando que «los ataques contra civiles y la infraestructura civil violan el derecho internacional humanitario» y son «inaceptables e injustificables». Guterres hizo un llamado urgente para que cesen de inmediato.
El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) ha informado que tres niños fueron heridos como resultado del ataque, que ha dejado a millones de personas sin calefacción, agua ni electricidad. La agencia está reforzando los sistemas energéticos locales y trabajando con las autoridades para asegurar que los servicios esenciales se mantengan operativos para niños y familias. En Kryvyi Rih, trabajadores humanitarios están distribuyendo comida caliente a los residentes afectados y proporcionando materiales de construcción para reparar los apartamentos dañados.
Este ataque se ha producido en un contexto de intensificación de las hostilidades, con embestidas aéreas masivas registradas en Kharkiv, Dnipro y la región de Kherson. Elizabeth Arnsdorf Haslund, portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), ha subrayado que la tendencia de aumento en los ataques rusos ha persistido durante varios meses y continúa presentándose con fuerza.
La situación humanitaria en Ucrania se ha visto gravemente afectada por la guerra en curso, las condiciones climáticas extremas y los ataques a la infraestructura energética. ACNUR y sus socios han estado proporcionado ayuda de emergencia, que incluye la entrega de materiales para refugios y apoyo psicosocial a las víctimas del conflicto.
La ONU sigue comprometida en su esfuerzo por poner fin a la agresión rusa, que comenzó en febrero de 2022. Desde entonces, más de 50,000 civiles han muerto o han resultado heridos, aunque se estima que el número real podría ser aún mayor. Hasta la fecha, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado nueve ataques contra instalaciones sanitarias, resultando en dos muertes y once heridos.
UNICEF, que ha estado presente en el país desde antes del inicio del conflicto, continúa brindando asistencia humanitaria, asegurando el funcionamiento de la infraestructura de calefacción y proporcionando ropa de abrigo y combustible sólido. El mes pasado, la agencia lanzó un llamamiento de 350 millones de dólares para ayudar a 4.3 millones de personas en Ucrania, incluidos 725,000 niños, en un esfuerzo por aliviar la creciente crisis humanitaria.
Fuente: ONU últimas noticias





