Roger Federer comenzó muy fuerte el partido, hacía que Murray fuera de un lado a otro de la pista corriendo, y eso acabó con errores de éste último, que no podía seguir el ritmo y en el sexto juego perdió el saque, así que con el marcador abajo no pudo remontar y vio como se le iba la primera manga por 6-3.
En ese momento parecía que el suizo iba a venirse arriba y ganar por la vía rápida, pero el servicio no era el mismo que en los anteriores juegos y acabó por ceder el set por 6-3, y en el tercer y definitivo set llegó el espectáculo, porque se vieron remontar hasta 0-40 en contra, que es lo que pasó precisamente a Andy Murray, que después de esta ventaja vio como se desvanecia y acaba perdiendo el juego, al final 7-5 para el escocés y el pasaporte para la final.