Estaba de visita familiar cuando comenzó el partido. Así que me tocó verlo por una tele de tubo y con el llamado efecto niebla, debido a que, en esa zona la señal de La Sexta se coge muy mal.
¡Vaya se me había pasado la hora!. Cuando alcé los ojos para ver el marcador ya iba perdiendo España. Mal empezamos. Entrada a canasta fallada por Mumbrú. Definitivamente España iba fatal.
Cuando entró Gasol la cosa pareció cambiar con un triple nada más coger el balón, el primero de los 19 que intentó nuestra Selección. Y después una canasta de 2. «Nuestro arma letal había llegado, que se preparen los serbios», pensé.
Nada más lejos de la realidad. Velickovic dinamitó mi esperanza de ponernos por delante en el marcador al anotar un triple (Messina parece que ha acertado). En fin, entre fallo y fallo se me quitaban las ganas de verlo así que imaginaos los jugadores con tanto error a pie de cancha.
Tras el descanso, Scariolo ya había probado con todas las combinaciones que le ofrecía los jugadores que si con los hermanos Gasol juntos, que si con Pau, con Llull, con Reyes, ni La Bomba Navarro anotaba. ¡Qué desesperación!. Y eso que Serbia también estaba fallona pero imaginaos a España fallando todavía más.
Finalizando el partido y viendo pérdidas de balón de Marc Gasol y Raúl López, terminé de cenar. Y ha falta de 5 minutos para que acabara el encuentro (eso en tiempo real se te puede ir perfectamente a los 15 minutos de reloj) recibo una llamada al móvil para quedar con los colegas para jugar al futbolin. No había quien lo aguantara pero hoy sigo teniendo una mínima esperanza contra Gran Bretaña después de ver lo sucedido con Lituania y Serbia. ¡Hoy no se puede fallar!.