Siempre ha habido calidad en el cine español a excepción de alguna que otra obra simple con personajes de plástico y dialogo mecánico, pero parece ser que desde hace unos años vamos en aumento, la calidad técnica y visual va aumentando poco a poco y nuestro cine no tiene absolutamente nada que envidiar de obras que nos llegan desde otros lugares, aquí te traigo un ejemplo de ello con esta cinta.
La película de Rodrigo Sorogoyen no deja de ser un relato personal, un cruce, un encuentro, una historia que a todo el mundo le ha podido pasar en menor medida dentro de la realidad, un idilio anónimo de una noche, con personajes muy cercanos a ti, personajes reales, interpretados por Javier Pereira y Aura Garrido y es que solo basta con ellos para meterte dentro de la historia y olvidar todo lo que gira alrededor.
La trama es simple: chico conoce a chica, chico se “enamora” de chica, chico insiste e insiste e insiste hasta que chica cede. Fácil a primera vista, fácil para empezar pero con una densidad de diálogos exquisita y una gran interpretación por parte de Javier Pereira (de ahí el Goya al Mejor Actor Revelación).
Aura Garrido en cambio te ofrece la cordura, la sensatez, el misterio, esa chica callada que se limita a escuchar, a veces tierna a veces indomable, esa imagen de Lolita, pero con mucho trasfondo detrás.
Rodrigo Sorogoyen ha sabido mezclar planos y matices significativos al más puro estilo Darren Aronofsky en Cisne Negro, jugando con blanco y negro, diálogos entrelazados, besos, miradas, discusiones, reacciones, violencia, cariño, etc… Pero todo mezclado y sin sentido a la vez.
Sorogoyen nos da toda una lección de conducta humana a lo largo de la historia, de los errores que cometemos sin darnos cuenta y del daño que causamos inconscientemente incluso a seres queridos o como en este caso acabamos de conocer.
La historia no deja de ser un drama romántico , pero con tintes de drama psicológico anteriormente vistos en cine de Roman Polanski como Repulsión o La Semilla Del Diablo, la figura de Aura Garrido te llena mediante su belleza , sus gestos , sus palabras, esa mirada tímida e inocente pero a la vez misteriosa e inquietante.
Stockholm me parece una cinta muy recomendable sobre todo porque ese tipo de película que te sorprende de vez en cuando y que no puedes dejar de invitar a verla como yo estoy haciendo en este momento, créeme compañero, no te defraudará.