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Accidentes y Ansiedad: La Revolución de la Inteligencia Artificial en las Condiciones Laborales

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Accidentes y Ansiedad: La Revolución de la Inteligencia Artificial en las Condiciones Laborales

Al interactuar con nuestras redes sociales, a menudo olvidamos que detrás de la inteligencia artificial que utilizamos hay un vasto ejército de trabajadores «invisibles». Estos son los moderadores de contenido y etiquetadores de datos que, en su labor diaria, se ven obligados a filtrar material nocivo y a gestionar la información que se presenta en las plataformas digitales. Esta realidad pone de manifiesto el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo en las condiciones laborales en todo el mundo.

Durante un reciente seminario web organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Ben Richards, representante de UNI Global Union, destacó la importancia de estos trabajadores en la cadena de suministro de datos. Explicó que, aunque la tecnología detrás de los chatbots y algoritmos esté automatizada, el trabajo humano es esencial para asegurar que estos sistemas funcionen de manera adecuada. Este trabajo incluye la supervisión de contenido, que, en muchos casos, expone a los empleados a material extremadamente traumático.

El moderador de contenidos es un puesto que está creciendo especialmente en países del Sur Global, donde muchos trabajadores se ven atraídos por la promesa de ingresos y autonomía que ofrece este tipo de trabajo. Sin embargo, no es raro que estas personas se enfrenten a situaciones extremadamente difíciles, como visualizar contenidos violentos o perturbadores, en ocasiones durante largas jornadas. Mientras tanto, a menudo deben firmar acuerdos de confidencialidad que les impiden discutir sobre su trabajo con familiares o amigos, lo que puede agravar el estrés emocional de la labor.

Por otro lado, el uso de algoritmos para gestionar el rendimiento de estos trabajadores también plantea preocupaciones. Los sistemas algorítmicos son utilizados por las empresas para medir la eficiencia, asignar tareas y establecer plazos, lo que puede resultar en presiones indebidas y riesgos para la seguridad. Según Evelyn Astor, directora de Política Económica y Social de la Confederación Sindical Internacional (CSI), sin una regulación adecuada, la inteligencia artificial puede aumentar significativamente estos riesgos. Ya se han documentado accidentes mortales entre los repartidores, muchos de los cuales se ven forzados a cumplir con plazos de entrega imposibles establecidos algorítmicamente.

Este fenómeno no es exclusivo de un solo sector. A nivel global, las prácticas laborales en torno a la inteligencia artificial son cada vez más comunes, y los sindicatos están empezando a ver un patrón: la gestión algorítmica contribuye a una intensificación del trabajo y una vigilancia digital creciente que relega muchas decisiones laborales a sistemas automatizados con mínima intervención humana. Esto crea un entorno en el que los trabajadores pueden ser despedidos o penalizados sin tener acceso a un proceso justo.

Las organizaciones como la OIT y la UIT están reconociendo la urgencia de abordar estos problemas y promulgar un diálogo a nivel internacional sobre cómo las tecnologías emergentes deben ser reguladas. En palabras del coordinador de la OIT para la digitalización y la IA, Sher Verick, el desafío radica en garantizar que la transformación del trabajo que estas tecnologías traen consigo no solo genere mejora económica, sino que también promueva condiciones laborales justas y seguras.

Así, en medio del sigilo que rodea el funcionamiento interno de la inteligencia artificial y las plataformas digitales, se vuelve crucial fomentar una gobernanza centrada en los derechos humanos y el desarrollo sostenible, para asegurar que la tecnología sea un complemento al bienestar de los trabajadores y no una amenaza.
Fuente: ONU últimas noticias