Alemania se convertirá en las próximas semanas en la capital mundial del fútbol. Todas y cada una de las ciudades de Alemania van a ser testigos de éxitos y fracasos, risas y lloros, alegrías y decepciones, exaltación de los sentimientos, pero ante todo el fútbol es una fiesta y hay que disfrutarla mediante la cordialidad y el entendimiento.
La mezcla de culturas y tradiciones solo puede enriquecernos y no debe servir para enfrentarnos, hemos de aprender de lo extraño y lo diferente.
No queremos ver en nuestros televisores ni en las portadas de los periódicas hinchas con caras ensangrentadas, antidisturbios cargando con porras ante aficionados lanzando objetos contundentes, en definitiva rechazamos de pleno la agresividad como canalización de los sentimientos. Queremos que sean protagonistas imágenes como aficiones hermanadas, intercambios de camisetas, peleas de cánticos, es decir, pacifismo y civismo a la hora de expresar los emociones.
Hinchas de todo el mundo, tomad las calles, mezclaros con las gentes, enamoraos en sus distintos ambientes, compartir emociones y ante todo disfrutar de la magia del fútbol.