En Yemen, la prolongada crisis de conflicto armado ha tenido consecuencias devastadoras para la infancia del país. Según un informe reciente del Fondo de la ONU para la Infancia, UNICEF, los niños y niñas yemeníes enfrentan una vida marcada por el temor constante a los ataques aéreos y unas alarmantes tasas de desnutrición. Este martes, Peter Hawkins, representante de UNICEF en Yemen, señaló la urgencia de actuar ante esta creciente tragedia.
Durante su visita a Al Hudayda, Hawkins observó de cerca el sufrimiento de la población. “Recorrí las tierras bajas del oeste, donde hay gente en las calles, mendigando y buscando ayuda. Se han rendido. Nosotros no podemos rendirnos”, expresó, al tiempo que alertaba sobre el desastre humanitario provocado por la guerra. La economía del país, junto a su sistema de salud e infraestructuras, ha sido devastada, afectando especialmente a los más jóvenes.
Con aproximadamente 40 millones de personas en Yemen, más de la mitad depende de la ayuda humanitaria. Sin embargo, este apoyo vital se encuentra amenazado, ya que las operaciones de UNICEF están financiadas solo en un 25% para este año. Hawkins enfatizó que sin una intervención urgente de los donantes, la organización no podrá mantener ni los servicios mínimos necesarios.
La situación se complica aún más por el hecho de que, aunque las operaciones militares terrestres a gran escala han disminuido desde la tregua mediada por la ONU en abril de 2022, la actividad militar sigue presente en diversas partes del país. Recientes ataques por parte de Estados Unidos a zonas controladas por los hutíes han reavivado la preocupación sobre el cese de hostilidades, como lo advirtió el enviado especial del Secretario General de la ONU en Yemen, Hans Grundberg, ante el Consejo de Seguridad.
La inseguridad también ha tenido graves repercusiones en el acceso a alimentos y medicinas, siendo los puertos y carreteras principales objeto de daños y bloqueos. En la última década, los precios de los alimentos han aumentado más de un 300%, lo que ha llevado a que uno de cada dos niños menores de cinco años padezca desnutrición en el país, un dato casi sin precedentes a nivel global. En concreto, más de 540,000 niños sufren desnutrición grave y aguda.
Hawkins advirtió sobre el acceso limitado a tratamientos en las zonas más remotas, donde la desnutrición afecta no solo a los niños, sino también a 1.4 millones de mujeres embarazadas y lactantes, creando un ciclo de sufrimiento intergeneracional. La situación se agrava en regiones como el oeste, donde las tasas de desnutrición grave y aguda pueden alcanzar hasta el 33%.
“No es una crisis humanitaria. No es una emergencia. Es una catástrofe en la que morirán miles de personas”, subrayó Hawkins, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que actúe y brinde el apoyo necesario para aliviar el sufrimiento de estos niños y sus familias.
Fuente: ONU últimas noticias