En Yemen, la creciente inestabilidad política y los problemas económicos derivados de la guerra ponen en grave riesgo la ya complicada labor de asistencia humanitaria a las personas más vulnerables. Esta situación ha sido advertida por el coordinador residente y humanitario de la ONU en el país, Julien Harneis, quien subrayó que los niños están muriendo y que la crisis podría agudizarse en el próximo año.
Harneis destacó que la delicada situación se agrava tras el intento de las fuerzas alineadas con el Consejo de Transición del Sur (STC) de expandir su control en las provincias orientales de Hadramout y Al Mahra, zonas ricas en recursos estratégicos. Este intento, sin embargo, fue revertido por las fuerzas leales al Gobierno y respaldadas por Arabia Saudí.
El trasfondo de esta crisis se encuentra en más de diez años de conflicto entre las fuerzas hutíes, que dominan la capital, Saná, y el Gobierno reconocido internacionalmente con base en Adén, apoyado por una coalición militar liderada por Arabia Saudí.
El panorama operativo es extremadamente complejo. Harneis recordó que en el último mes en Adén, el Gobierno de Yemen había recuperado el control de la situación, pero esto cambió rápidamente cuando el STC tomó todas las áreas bajo su control en un breve lapso de tiempo. A pesar de que el STC anunció su disolución, las manifestaciones en Adén indican que su presencia aún es fuerte y que los conflictos de poder continúan.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió que la inestabilidad actual pone de manifiesto la fragilidad del proceso político, subrayando la necesidad urgente de un enfoque inclusivo que permita un cese al fuego duradero y una salida negociada a la guerra.
La detención de personal de la ONU y de trabajadores diplomáticos por los hutíes ha complicado aún más la situación, dejando a las familias de los detenidos en un estado de angustia e incertidumbre, algunas de ellas sin poder ver a sus seres queridos durante años.
La población yemení se enfrenta, además, a una grave inseguridad alimentaria. Se estima que más de 20 millones de personas, cerca de la mitad de la población del país, sufrirán esta crisis en el próximo mes, con decenas de miles en un estado crítico cercano a la hambruna. Las proyecciones para 2026 son aún más alarmantes, anticipándose un empeoramiento significativo de la situación.
El sistema sanitario en Yemen también está al borde del colapso, con más de 450 centros cerrados y miles más amenazados de perder financiamiento. Esto afecta gravemente los programas de vacunación, con solo dos tercios de los niños yemeníes completamente inmunizados, principalmente por la falta de acceso en el norte del país.
A pesar de las limitaciones, el programa de asistencia humanitaria de la ONU logró proporcionar ayuda alimentaria a 3,4 millones de personas en el último año, además de respuesta a emergencias por inundaciones y brotes de enfermedades. Sin embargo, la intensificación de la crisis y el colapso de las estructuras de apoyo humanitario plantean desafíos cada vez mayores para los organismos que trabajan en el país. Harneis expresó su preocupación por el impacto devastador que este colapso tiene sobre los trabajadores humanitarios y las comunidades a las que intentan servir, resaltando la necesidad de un compromiso renovado para abordar la profunda crisis que enfrenta Yemen.
Fuente: ONU últimas noticias





