Viena Capellanes, una histórica empresa madrileña, ha intensificado su compromiso por la reducción del desperdicio alimentario al aprobar un nuevo Plan de Reducción que se alinea con la reciente Ley 1/2025 sobre la prevención de pérdidas y desperdicios en el sector alimentario. Desde el inicio de su estrategia en 2020, la compañía ha dado una segunda vida a casi 50.000 packs de alimentos, logrando así evitar la emisión de 133 toneladas de CO₂ y el consumo de más de 40 millones de litros de agua.
El nuevo plan adopta un enfoque integral que abarca todas las áreas de la organización, incluyendo la planificación de compras, producción, logística y ventas. El objetivo es claro: reducir las mermas desde su origen, optimizando el uso de los recursos y avanzando hacia un modelo de economía circular que maximice el valor de cada producto durante su vida útil.
Además de cumplir con las nuevas regulaciones, Viena Capellanes está transformando la prevención del desperdicio en un pilar fundamental de su estrategia empresarial. Para ello, han establecido indicadores que miden el volumen de mermas, identifican sus causas y revisan los procesos regularmente para implementar mejoras continuas. Entre las metas para este año destaca la reducción del 5% del desperdicio en tiendas en comparación con 2025, así como la disminución de las pérdidas por sobreproducción y un mejor aprovechamiento de los excedentes.
El cambio fundamental que introduce este plan radica en su filosofía. En lugar de simplemente gestionar los excedentes una vez que se generan, el enfoque se centra en prevenir su producción desde el inicio. Para lograr esto, Viena Capellanes reorganiza sus procesos priorizando la mejor planificación de compras y producción, transformando lo inevitable en nuevos productos, donando lo que se pueda y, como último recurso, dirigiendo los excedentes hacia aprovechamientos industriales.
Uno de los aspectos más innovadores del plan es el desarrollo de nuevas elaboraciones en su obrador, donde se busca reincorporar al ciclo alimentario los excedentes inevitables, como recortes de bizcochos. Esto se realiza bajo estrictos estándares de seguridad alimentaria y calidad, con el fin de transformar desperdicios en productos útiles.
Antonio Lence, director general de Viena Capellanes, expresó que su objetivo ha evolucionado hacia la valorización de los alimentos: «Queremos dejar de hablar de desperdicio para hablar de aprovechamiento». Asimismo, reafirmó la oportunidad que representa la nueva legislación para una producción más eficiente y sostenible.
Desde 2020, la empresa colabora con la plataforma Too Good To Go, la cual permite vender productos de calidad que no fueron vendidos al final del día, evitando así que se conviertan en desperdicio. Esta colaboración es solo una parte de una estrategia más amplia que incluye la mejora de sistemas de envasado, promociones específicas y donaciones de excedentes aptos para el consumo.
Los resultados obtenidos hasta ahora han sido positivos; en 2025, Viena Capellanes logró rescatar más de 10.000 packs, alcanzando una tasa de ventas del 79%, muy por encima del promedio del sector. Con la implementación de este nuevo plan, la compañía no solo busca cumplir con las regulaciones, sino también liderar la transformación hacia un modelo alimentario más responsable.


