La adaptación de los sistemas de facturación en España está tomando un impulso significativo, en coincido con el auge de los pagos digitales. La Casa del TPV advierte que bares, restaurantes y comercios no solo deberán enfocarse en cumplir con la normativa, sino también en la importancia de elegir pasarelas de pago adecuadas, negociar comisiones y mantener el control sobre sus datos.
La actualización a VeriFactu se presenta como una decisión estratégica clave para miles de pequeños negocios y autónomos. La revisión del software de facturación no solo afecta al cumplimiento fiscal, sino que también transformará la forma en que cada establecimiento cobra, concilia sus ventas y gestiona datos cruciales para su operación.
Según La Casa del TPV, la caja del pequeño comercio ha evolucionado hacia una pieza esencial en la infraestructura digital, donde se integran la facturación, los pagos, los cierres de caja y el cumplimiento normativo. Lo que antes era una simple caja registradora ha pasado a ser un entorno interconectado que incluye bancos, fintechs, pasarelas de pago y proveedores tecnológicos.
El calendario establecido por la Agencia Tributaria indica que las entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades deberán tener sus sistemas adaptados para el 1 de enero de 2027; mientras que los demás obligados tributarios deberán hacerlo antes del 1 de julio de ese mismo año. Esta ventana temporal permite a los comercios evaluar no solo la compatibilidad de sus sistemas con la normativa, sino también considerar la flexibilidad que ofrecen esos sistemas para trabajar con diferentes métodos de pago y proveedores.
Fernando Pérez, director general de La Casa del TPV, señala que «actualizar un programa para cumplir con VeriFactu es una decisión estratégica más allá de lo normativo». La forma en que el software influye en aspectos como las pasarelas de pago y las condiciones de comisión puede impactar directamente en el margen operativo de los negocios.
El crecimiento del pago digital ha generado un interés notable por parte de bancos y fintechs, con un incremento del 8,5% en las operaciones de pago distintas al efectivo en el primer semestre de 2025 en comparación con el año anterior. Esta tendencia se refleja en el uso generalizado de tarjetas, que representaron el 65,7% de las transacciones no realizadas en efectivo durante ese periodo.
La Casa del TPV también advierte que las soluciones actuales están integrando cada vez más elementos como la gestión, la facturación y el proceso de pago en un solo ecosistema. Aunque esta integración puede ofrecer ventajas operativas, como menos tareas manuales y una mejor trazabilidad, puede también acarrear riesgos de dependencia si los comercios quedan atrapados en sistemas cerrados que limitan su capacidad de negociación o cambios.
El tema de las comisiones por pagos con tarjeta se ha vuelto especialmente relevante para los establecimientos físicos. A pesar de que las tasas de intercambio están reguladas, esto no significa que el coste final sea necesariamente bajo para los comercios, dado que existen diferentes conceptos que pueden incrementarlo.
VeriFactu no elimina la posibilidad de aceptar pagos en efectivo, sino que, según La Casa del TPV, promueve una caja más digitalizada y conectada. La clave está en que las empresas identifiquen y comprendan bien los costes y condiciones asociados a cada forma de pago, para evitar quedar atrapados en sistemas que les impidan adaptarse fácilmente a sus necesidades futuras.
La conclusión que extrae La Casa del TPV es clara: adaptarse a VeriFactu debe servir para revisar todos los aspectos del sistema de gestión de un negocio, garantizando que se cumplen no solo las normativas, sino también que se mantiene la flexibilidad y control sobre los datos y las condiciones de pago de cada establecimiento.


