Urgente Llamado a Reducir Residuos: Más de 400 Millones de Toneladas de Plástico en 2025

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Con más de 400 millones de toneladas de plástico generadas en 2025, Roll’eat advierte de la urgencia de reducir residuos desde gestos cotidianos

En 2025, la producción de envases experimentó un significativo crecimiento, alcanzando los 474 millones de toneladas, de las cuales apenas una cuarta parte logró ser reciclada. Este panorama resalta no solo el incumplimiento de los objetivos internacionales establecidos, sino también la creciente presión sobre los sistemas de gestión de residuos en todo el mundo. Los especialistas subrayan la urgencia de recuperar hábitos fundamentales y reforzar la educación ambiental, enfatizando que, como apunta la experta Meritxell Hernández, «los grandes cambios no llegarán sin hábitos simples y constantes».

Este año pasado fue testigo del notable aumento en el uso de plásticos de un solo uso, que superaron los 400 millones de toneladas a nivel global, mientras que la adopción de prácticas sostenibles se estancó. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, es imprescindible que en 2026 se reintroduscan gestos simples pero constantes que reduzcan la generación de residuos.

La producción global de envases se ha situado en una alarmante cifra, con un tercio destinado a productos desechables y solo un 25% de estos logrando ser reciclados. Las metas internacionales para 2025 han quedado lejos de cumplirse; la Fundación Ellen MacArthur señala que todavía no se ha alcanzado el objetivo de que el 100% de los envases sean reutilizables, reciclables o compostables, en gran medida debido al aumento de envases flexibles y la falta de infraestructuras adecuadas para gestionarlos.

Con la mirada puesta en un 2026 más sostenible, los expertos coinciden en que las soluciones efectivas no requieren de transformaciones radicales, sino de la recuperación de hábitos básicos que han demostrado su impacto. Se sugiere, por ejemplo, el uso de botellas rellenables, bolsas reutilizables y envoltorios lavables, así como una mayor planificación en las compras para evitar el desperdicio y disminuir la dependencia de envases innecesarios. La clave está en retomar prácticas conocidas que han ido desapareciendo con el tiempo.

El ámbito laboral se identifica como uno de los espacios donde la retroceso en sostenibilidad ha sido más evidente. Por ello, se recomienda que las empresas implementen pautas sencillas en su funcionamiento diario, como sustituir vasos desechables por opciones duraderas, ofrecer puntos de hidratación accesibles o realizar reuniones sin plásticos. La idea no es solo implementar medidas aisladas, sino crear un entorno que facilite hábitos sostenibles.

En el ámbito educativo, donde se han visto resultados consistentes en campañas de sostenibilidad, es crucial mantener políticas de almuerzos sin envoltorios desechables e integrar la educación ambiental en la rutina diaria. Meritxell Hernández destaca que «los grandes cambios no llegarán sin hábitos simples y constantes. Si algo demostró 2025 es que, sin pequeños gestos, la sostenibilidad retrocede».

Los especialistas coinciden en que el enfoque de 2026 debe centrarse en acciones asumibles, sostenidas en el tiempo y fáciles de replicar, en lugar de ambiciosos propósitos que rara vez se mantienen. El desafío no es hacer más, sino volver a hacer bien lo básico.