El arte de no hacer nada
La editorial Impedimenta hace un nuevo pico en su cada vez más larga trayectoria en busca de la elegancia libresca, con la publicación de este breve texto, una delicia que, bajo la apariencia de un libro de etiqueta en la moda, esconde buena parte del espíritu estético y literario de la obra de Honoré de Balzac.
Concebido casi como una parodia de los tratados restablecidos por la Ilustración, este » Tratado de la vida elegante «(en realidad un libelo o un opúsculo, con el que Balzac encabeza su serie de libros llamada» Patología de la vida social «, en el seno de su inabarcable proyecto de » La Comedia Humana «) es una joya que se lee con voracidad, y se relee por puro placer. Con su publicación (en una excelente traducción oportunamente anotada de Lluís María Todó, e ilustrada por dibujantes ingleses),la editorial corona una trayectoria impecablemente elegante que, sin duda, hubiera podido ser alabada por este hijo de campesinos que, a base de genio y tenacidad, consiguió frecuentar los salones de París.
De hecho, no hay que ver aquí la obra de un oportunista o un «trepa» satisfecho de haber sido admitido por fin en el club (Balzac consideraba, con cordura, que los salones pertenecían a aquellos que llevan la elegancia en la sangre, como las fragatas pertenecen a quienes llevan el mar en la sangre) sino de un hombre convencido de que la elegancia es una cuestión sobre todo moral. Este libro se inserta sin problemas en su vasta producción, alternando denodadamente con su producción novelística en busca del «hipertexto total» con el que su autor soñó hacerle la competencia al registro civil.
Fuente: culturamas