Al menos 22 personas, de las cuales nueve son niños, han perdido la vida en un ataque israelí contra una clínica de UNRWA que había sido convertida en refugio para desplazados en Yabalia, en el norte de la Franja de Gaza, según ha confirmado el ministerio de Sanidad de Gaza. Las imágenes que emergen del campo de refugiados muestran a vecinos intentando sacar cadáveres de las instalaciones en llamas y trasladando a heridos, la mayoría menores, hacia hospitales cercanos.
Los bombardeos aéreos y el uso de artillería también han dejado una veintena de muertos en el sur de Gaza, en localidades como Rafah y Jan Yunis. En este contexto, el ejército israelí ha instado a los civiles a evacuar estas áreas, afirmando que desplegará tropas con el objetivo de tomar control de amplias zonas que podrían integrarse en los territorios de seguridad israelíes.
Por otro lado, la situación humanitaria en Gaza es preocupante, ya que se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para los trabajadores humanitarios. Joyce Msuya, subdirectora de la Oficina de Coordinación Humanitaria, informó que desde octubre de 2023 han muerto 408 trabajadores humanitarios en la región. En una reunión del Consejo de Seguridad, Msuya expresó su indignación por la impunidad de los crímenes cometidos. «Gaza es el lugar más peligroso para los trabajadores humanitarios. Extendemos nuestras condolencias a las familias, exigimos respuestas y pedimos justicia», indicó.
Msuya resaltó que existen marcos jurídicos internacionales sólidos para proteger a estos trabajadores, pero lo que falta es la voluntad política para aplicarlos. Según datos de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, las muertes de los trabajadores humanitarios locales reciben una atención mediática significativamente menor en comparación con las de sus colegas internacionales.
En un contexto paralelo, la junta militar de Myanmar ha informado que el número de muertos por el reciente terremoto ha ascendido a 2,886, con 4,639 heridos. Durante la búsqueda de supervivientes, la situación se vuelve cada vez más crítica, con cada hora que pasa disminuyendo las posibilidades de encontrar más personas con vida entre los escombros. La ONU en Myanmar está trabajando para proporcionar ayuda inmediata y ha destinado 12 millones de dólares en fondos de emergencia. Este desastre ha impactado a más de 28 millones de personas, incluyendo a 6.7 millones de niños.
Fuente: ONU últimas noticias