La figura del doble le ha sentado bien a Natalie Portman. La estructura de cisne negro / cisne blanco de “Black Swan” pareciera repetirse en esta trama más simple donde el karma de “rompehogares” persigue a la protagonista a lo largo de la película.
Emilia Greenleaf (Portman), licenciada en Derecho, se convierte en la segunda esposa de su ex jefe y exitoso abogado Jack Wolf (Scott Cohen). Aún lidiando con la ira de la primera esposa de Wolf (Lisa Kudrow), la pareja decide tener un hijo. Sin embargo, la bonanza del matrimonio llega a su fin cuando la pequeña Isabel fallece en brazos de su madre.
Esta inesperada pérdida modifica las relaciones con su círculo más cercano, especialmente con su hijastro William (Charlie Tahan), quien constantemente hace referencias al bebé muerto.
Don Roos («The opposite of sex», «Bounce», «Happy endings») dirige este drama que originalmente fue titulado “Love and other impossible pursuits”, como la novela homónima en la que se basa el guión.
Un film sin demasiadas ambiciones, pero que garantiza formidables actuaciones.