Quiero, en primer lugar, presentar mis disculpas a los posibles lectores de mi columna tamazight por mis prolongadas vacaciones de Navidad, pero ya estoy aquí totalmente renovada y con muchas ganas de transmitirles lo que me sea posible acerca de la Historia de la Literatura Canaria.
En segundo lugar, quiero felicitarles por este nuevo año que estamos iniciando y desearles toda clase de bonanzas en todos los aspectos de la vida, especialmente en el literario que es el que nos ocupa en este espacio.

Y ahora ya sin más preámbulo, quiero retomar mi post donde lo he dejado. Les recuerdo que cuando hablé de José de Viera y Clavijo, les prometí un nuevo artículo sobre él y su participación en un acontecimiento literario de mucha importancia en el siglo XVIII en Canarias, concretamente en la ciudad de La Laguna, como fue la Tertulia de Nava.

Creo haber comentado que en esa época, La Laguna era todavía la capital de la isla, y el comercio con Europa había adquirido un gran auge, con lo que las relaciones con Europa eran casi más fluidas que con España (peninsular, se entiende) Y me viene ahora a la memoria una anécdota muy curiosa que cuenta que, cuando el Almirante Nelson intentó arribar a las costas de la isla de Tenerife y fue derrotado por los canarios, perdiendo su brazo en la batalla, y después de ser atendido debidamente por sus vencedores, fue el mismo Nelson el que le llevó la noticia a la Corona Española, de que sus huestes le habían derrotado en Tenerife.
Bien, pues de las estrechas relaciones comerciales con Europa, se recibieron también influencias culturales y literarias modernas. Y de este hecho surgieron las tertulias en una ciudad que el mismo Miguel de Unamuno la describe así, mucho más tarde en 1909 , en una tarde calurosa del mes de agosto. Dice entre otras cosas: “…calles espaciadas y rectas, aquel despejo, aquel aire de rigodón monástico, algo ceremonioso, todo aquello en que se adivina una creación señorial del siglo XIII, la diferencia de las rudas, viejas ciudades castellanas… La Laguna está vestida de casaca o de hábitos de frayles si queréis `[…] Tertulia en los conventos y en las Casas Señoriales, chocolate a media tarde, monjas reposteras, eternas conversaciones sobre el último caso en el que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición entendiera y de noche tal o cual aventura galante…”
Con estas notas preliminares podemos ya adivinar lo que fue la vida cultural y social en la ciudad de La Laguna durante el siglo XVIII.
Y ahora ya podemos centrarnos en lo que nos interesa: lo que fue la famosa Tertulia de Nava del Sr. Marqués de Villanueva del Prado en La Laguna, según nos lo relata el profesor don Enrique Romeu Palazuelos en su obra La Tertulia de Nava: … “lo mismo se discutía sobre la pluralidad de los mundos, se leía el último libro secreto llegado a la isla desde Europa o se comentaba lo bueno que estaba el vino que habían bebido en la última excursión a Geneto.
No todas las reuniones tenían carácter pacífico; había otras más tumultuosas y movidas, porque la Tertulia, vino a poner en pie de guerra a los intelectuales de la ciudad”

Los intelectuales de la ciudad a los que se hace referencia, es la clase monástica, conservadora, que había sido considerada la portadora de la cultura ciudadana. Pero al conformarse este otro grupo de intelectuales que se reunían y ponían en tela de juicio las actuaciones de los frailes, sobre todo sus sermones, se sintieron amenazados y no iban a permitir que un grupo de advenedizos le arrebatara la supremacía que habían ostentado hasta entonces, a pesar de que entre ellos se contaba con un fraile muy peculiar que es el que en cierto modo dirige y da fuerza a la Tertulia de Nava.

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Nos referimos al abate José de Viera y Clavijo, natural del Realejo y convertido en la voz y el alma de la Tertulia, hombre de fino ingenio, gran orador sagrado y cumbre de los historiadores canarios de todas las épocas. (Ver su biografía y su obra en: http://www.edicionesidea.com/aplicacion/autores/ver.asp?ID=118

José de Viera y Clavijo

Esta tertulia constituyó un foco intelectual muy relevante y contribuyó a la difusión de las ideas ilustradas en Canarias, provenientes de Francia, a la aparición de los primeros periódicos manuscritos, a la creación de la Universidad de San Agustín y al surgimiento de la Real Sociedad Económica de Amigos del País en 1776.

No sólo existió en La Laguna la Tertulia de Nava, también hubo otras tertulias en el Hotel Aguere. Los hermanos Saviñón, Tomás y Domingo, recibían en su casa su propia tertulia. Los tres hermanos Estévanez Murphy, en la casa Estévanez, aún en pie en el barrio de Gracia, celebraban encuentros poéticos y políticos de carácter republicano. Algunas de éstas no coincidieron en el tiempo, aunque siempre existieron tertulias en la Historia de nuestra Ciudad porque aquí se tiene a gala divinizar la cultura. Pero fue la personalidad del V Marqués y luego la de su hijo don Alonso de Nava Grimón y Benítez de Lugo lo que, unido a la biblioteca de Nava, con más de 2.500 ejemplares, presentaron a la sociedad lagunera un activo irrebatible frente a las demás opciones. Este activo fue lo que atrajo a todos los viajeros extranjeros que pasaban por La Laguna, así como al grupo de ilustrados políglotas que asistían a las reuniones.

Por aquí pasaron casi todos los grandes viajeros europeos que nos visitaron entre los años 1752 y 1770, ya que era un foro donde se debatía y analizaba el ideario liberal aparecido en las ediciones de libros que llegaban a Tenerife, burlando la vigilancia de las autoridades del santo oficio que, justo es decirlo, siempre fue benigna y hasta tolerante con aquel grupo de ilustrados.

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Escritores proscritos lo fueron Voltaire y Rouseau, cuyas obras pasaban a las manos de sedientos lectores espoleados por la incitación de lo prohibido.

Así pues, en esta Tertulia de Nava existía una total libertad cultural y una complicidad entre los tertulianos, de tal manera que, culturalmente y literariamente avanzaron a otro ritmo más acelerado que el resto de los ciudadanos que no asistían a dicha tertulia.

M.C.M. (marcamar)

 

 

 

  • Ana Alvea

    Sería interesante investigar qué consecuencias tuvo en cada ciudad sus tertulias literarias , o intelectuales, más importantes.Muy buen criterio tuvo La tertulia de la Nava, la amplitud de conocimientos, la flexibilidad y la contraposición de diferentes opiniones, se ve que enriquece.

  • Isabel Mallen

    Curiosa definición de Unamuno del ambiente literario, se ve el entorno histórico, y también interesante tu explicación de cómo las tertulias influyeron para hacerlo más liberal. Felicidades.

  • Elisa I. Mellado

    Te felicito por tus blogs, cada vez me tienes más entusiasmada con tus apuntes literarios sobre personajes y hechos de las islas. Creo que aquí en la Peninsula aún son desconocidos los sucesos literarios que acontecieron allende el Atlántico, tan sólo unas millas más allá. Cuando tuve, hace poco, la ocasión de visitar Fuerteventura, pude visitar Puerto Rosario, aquél precioso lugar dónde desterraron a Unamuno. Cuando ví aquel lugar, pensé: Le enviaron al Paraíso. Me gustaria conectar contigo, próximamente volveré a Tenerife, por si puedes darme referencias de lugares literarios para visistar. Gracias.

  • Ana, Isabel, Elisa, gracias por vuestros comentarios. Me alegra enormemente que os interese mis artículos sobre la Historia de la Literatura Canaria.
    Mi intención es darla a conocer fuera de nuestras islas y me siento muy satisfecha de ver que hay gente como vosotros que me motivan para seguirles contando.
    Elisa, gracias por tus palabras y desde luego que estaré encantada de verte si vienes por Tenerife y de acompañarte a los centros literarios más destacados de la isla. Un abrazo