De Iwai Shunji no puede esperarse una típica película de vampiros. Esta coproducción americano-japonesa redescubre un mundo detrás de este sediento bebedor de sangre algo ablandado por el crepúsculo de Hollywood.
Simon (Kevin Zegers) es un joven promedio, dedicado a su trabajo docente y al cuidado de su madre enferma. Sin embargo, debajo de esa apariencia santurrona, se esconde un acechante hombre dispuesto a saciar el macabro deseo de beber sangre humana.
A través de conversaciones en línea, Simon busca a la chica perfecta: bella, tímida y suicida.
Una vez más, el director japonés demuestra su destreza para relatar una historia en lenguaje cinematográfico. Una cámara de encuadres líricos logra capturar todos los sentidos del espectador, inmerso en la música vampírica.
Una mirada oscura sobre el mundo, que explora la esencia de la existencia y los motivos que llevan a algunos a acabar con ella.