Sitges 2010: ‘Let me in’, el porqué del remake

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Tal vez sea la pregunta que nos hacemos todos, ¿por qué hacer un remake de una película tan maravillosa tan sólo dos años después de que se hiciera la original? Hemos aprovechado la visita de Matt Reeves en el Festival de Sitges para saber sus razones para meterse en este arriesgado proyecto.

Matt Reeves ha declarado que cuando se le ofreció dirigir la película dijo que no, pero al final se metió en el proyecto “porque leyendo el libro me sentí identificado con el personaje de Oskar (Owen en la película), yo también pasé por el divorcio de mis padres cuando era pequeño y su historia me recordó a mí cuando crecí en un barrio parecido en EEUU. Me cautivó”.

Además, “hablar con el autor de la novela me ayudó y me terminó de animar, ya que veíamos la historia igual, desde el mismo punto de vista”. En este sentido, puede que Let me in sea más fiel a la novela en el sentido de que “la película está enfocada desde los ojos del niño, quería que todo girara entrono a él, a su soledad y a lo difícil que es crecer en su situación (…). Todas las subtramas están ligadas al estado emocional de Owen”.

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En este punto es cierto que hay diferencias evidentes respecto al film original de Thomas Alfredson, ya que por  ejemplo no llegamos a ver nunca  la cara de los padres del chico. “Están ahí, pero realmente no están a su lado, es lo que demuestra su soledad”.

La escena en la que la niña (Abby, en este caso) se está cambiando tampoco es tan explícita en la película de Reeves, ya que no vemos a la niña desnuda, sino la cara de Owen cuando la está mirando, porque “quería centrarme en su cara y en lo que significa este momento para él”, lo que nos lleva a otra diferencia: Let me in pasa aún más tangencialmente por el tema de la sexualidad de la vampira, en la que la novela insiste mucho y Let the right one in también se focaliza un poco más, aunque tangencialmente.

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Matt Reeves ha rematado con “quería hacer mi propia película”, como era de cajón. La verdad es que la ha hecho, es muy buena pero es tan parecida a la de Alfredson que no hay nada que decir. Aquella era buena, esta también, pero sin el componente sorpresa que maravilló de la versión sueca. “Se parecen porque están basadas en el mismo libro”. Gracias, Matt.

De todas formas, Reeves nos ha contado que no quiso que nadie del equipo (de todo el equipo) leyera la novela o viera la película original para trabajar sobre un terreno virgen, a no ser claro, que lo hubieran hecho ya.

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