La relatora de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y niñas, Reem Alsalem, ha celebrado la reciente decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de permitir solamente a mujeres biológicas competir en el deporte femenino. Alsalem también ha propuesto que las mujeres que compitieron bajo la normativa anterior reciban compensaciones, incluyendo medallas paralelas de forma retroactiva.
El 26 de marzo, el Comité Ejecutivo del COI decidió que la elegibilidad para la categoría femenina se determinara mediante una prueba de detección del gen SRY, el cual está presente únicamente en hombres biológicos. Esta prueba, que se puede realizar mediante una muestra de saliva, un frotis bucal o una muestra de sangre, se llevará a cabo una única vez durante la vida de la atleta.
“Esta nueva política se basa en el sentido común, los hechos y la ciencia. Restablece la dignidad, la equidad y la seguridad de las mujeres y las niñas en el deporte olímpico”, afirmó Alsalem sobre la decisión del COI. La normativa comenzará a aplicarse en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, aunque no será retroactiva. Sin embargo, la relatora argumenta que esto no impide que se ofrezcan reparaciones a las atletas que sufrieron injusticias en el pasado, sugiriendo incluso la presentación de disculpas y la concesión de medallas paralelas por situaciones anteriores.
Alsalem considera que tales acciones demostrarían un reconocimiento del daño causado y reafirmarían el compromiso del COI con la rendición de cuentas y la protección de los derechos de las atletas.
Aunque no está claro cuántas mujeres trans compiten actualmente a nivel olímpico, es notable que ninguna mujer que haya realizado la transición después de nacer como hombre participará en los Juegos de París 2024. La relatora ha criticado el anterior «Marco sobre equidad, inclusión y no discriminación por motivos de identidad de género y variaciones de sexo», argumentando que había llevado a que las oportunidades se redujeran para las atletas.
El nuevo reglamento también impactará a las atletas con Desarrollo Sexual Diferente (DSD), quienes hasta ahora tenían la oportunidad de competir en la categoría femenina siempre que mantuviesen sus niveles de testosterona por debajo de ciertos límites. La nueva política ha sido objeto de críticas por parte de activistas de los derechos trans, médicos y hasta por el Gobierno de Francia.
A pesar de las críticas, Alsalem ha defendido la nueva decisión del COI, asegurando que no descalifica a nadie para participar en deportes según su sexo biológico. Más bien, garantiza que las mujeres y niñas no enfrenten desventajas ni sean excluidas de competiciones justas en su propia categoría.
Fuente: ONU últimas noticias


