En 2025, los accidentes de tráfico cobraron la vida de 1,16 millones de personas a nivel global, consolidándose como la principal causa de muerte entre niños y jóvenes de 5 a 29 años. A pesar de esta alarmante cifra, la buena noticia es que la tasa mundial de muertes por accidentes de tráfico ha disminuido un 21% entre 2011 y 2025, lo que refleja un avance en la seguridad vial.
Ante esta situación, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha emitido una declaración sobre seguridad vial que busca motivar la acción mundial para conseguir la ambiciosa meta de reducir en un 50% las muertes y lesiones graves por accidentes de tráfico para el año 2030, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha destacado la importancia de esta declaración, subrayando los avances logrados en la reducción de muertes en carretera a pesar del aumento en la cantidad de vehículos y los cambios en los patrones de movilidad. Ghebreyesus enfatizó que «todas las muertes en carretera son prevenibles y ninguna es aceptable», instando a los países a diseñar carreteras con un enfoque centrado en las personas y la seguridad.
La nueva declaración de la ONU establece una serie de compromisos para los Estados Miembros, quienes deberán implementar estrategias nacionales de seguridad vial que incluyan objetivos específicos, plazos y presupuestos. Entre estos compromisos figuran la creación de organismos líderes en seguridad vial, la mejora en la recopilación y análisis de datos, la implementación de una legislación de tráfico más rigurosa, así como garantizar que la infraestructura y los vehículos cumplan con estándares de seguridad esenciales.
Además, la declaración promueve el enfoque del «sistema seguro», que reconoce la inevitabilidad de los errores humanos al volante y establece que las carreteras, infraestructuras, límites de velocidad y regulaciones deben diseñarse para minimizar las consecuencias de esos errores, asegurando así que se mantengan dentro de niveles que permitan la supervivencia de los usuarios de la vía. Esta estrategia busca crear un entorno más seguro en las carreteras de todo el mundo, apuntando a salvar vidas y reducir el impacto de los accidentes de tráfico.

