Más del 30 % de los arquitectos y arquitectas colegiados en Castilla-La Mancha son mujeres, evidencia de una transformación significativa en la profesión en la región. Este avance fue destacado durante la jornada ‘Ciudades para la vida: urbanismo y mujer’, organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM) en Toledo con motivo del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. El evento reunió a profesionales y docentes para debatir sobre la influencia de la arquitectura y el urbanismo en la creación de espacios más inclusivos y seguros.
El encuentro, moderado por la joven arquitecta toledana Ángela Recio, incluyó la participación de figuras destacadas como Carmen Mota, Serafina Amoroso y Fermina Garrido. Durante el debate, se analizó el impacto del diseño urbano en la vida cotidiana y la importancia de incorporar diversas perspectivas en la planificación de las ciudades.
El evento fue inaugurado por la decana del COACM, Elena Guijarro, quien subrayó que la institución lleva cinco años trabajando en actividades relacionadas con el 8M. Guijarro mencionó algunos de los esfuerzos realizados, como el homenaje a Carmen Cabrerizo, la arquitecta más veterana del COACM, y la realización de actos de reconocimiento a arquitectas veteranas, resaltando su contribución al campo.
La decana también destacó la evolución de las actividades del Colegio hacia una reflexión más amplia sobre la arquitectura desde la perspectiva de género. En este sentido, mencionó encuentros previos que han permitido visibilizar la presencia creciente de mujeres en la profesión, lo cual se refleja en los datos de colegiación. Actualmente, el COACM cuenta con 1.295 arquitectos colegiados, de los cuales 415 son mujeres, lo que representa un 32 % del total. Las cifras varían según la demarcación, siendo Cuenca la región con la mayor proporción de arquitectas, con aproximadamente un 40 %.
Durante la jornada, Ángela Recio condujo una mesa redonda que se centró en cómo el espacio urbano condiciona el comportamiento y las dinámicas de hombres y mujeres en la ciudad. También se discutió la realidad de los municipios y el entorno rural, analizando cómo la disponibilidad de infraestructuras y servicios puede influir en la equidad de género.
La segunda parte del encuentro puso de relieve la importancia de una arquitectura inclusiva en la vida cotidiana. Las ponentes abordaron los retos actuales de la profesión para adaptar los espacios construidos a las necesidades cambiantes de la sociedad, y reflexionaron sobre cómo garantizar que la arquitectura sea realmente inclusiva.
La jornada concluyó con una reflexión sobre el futuro de la profesión, donde se enfatizó la necesidad de que las arquitectas adopten una visión más centrada en los cuidados y en el diseño cotidiano. Las intervenciones durante el evento evidenciaron el compromiso de las profesionales presentes en proponer nuevas miradas que transformen la manera en que se conciben los espacios urbanos, haciendo hincapié en la necesidad de seguir avanzando hacia ciudades más habitables e inclusivas. El acto cerró con un intercambio enriquecedor entre las ponentes y el público, subrayando la importancia de seguir incorporando diferentes perspectivas en la arquitectura y el urbanismo.