Redescubriendo a Yves Tanguy. El universo surrealista

El Museo Nacional de Arte de Catalunya(MNAC) nos hace llegar una exposición que le hace justicia, por fin, a Yves Tanguy, uno de los más fascinantes y desconocidos exponentes del grupo surrealista fundado a principios del siglo XX por André Breton. El mismo Breton lo calificaba como “el más surrealista de los surrealistas”  mérito a considerar si se tiene en cuenta a sus compañeros de cartel; dalís, mirós y otros grandes nombres del arte contemporáneo de las primeras vanguardias.

The absent lady

La muestra nos ofrece la posibilidad de recorrer  la evolución artística de Tanguy, desde sus primeras obras, de corte postcubistaexpresionista, hasta su última época, cuando se exilia en los E.E.U.U. De esta forma, además de ver al Tanguy más conocido, el de los paisajes de la mente, los horizontes insondables, las formas vegetales y minerales apenas esbozadas, podremos contemplar los distintos registros estilísticos que están presentes hasta el final de su obra. El visitante descubre con agrado sus dibujos automáticos (queriendo imitar la escritura homónima, también automática, de algunos de sus colegas de movimiento) sus curiosas e inéditas ilustraciones eróticas para un libro que finalmente no salió a la luz y, sobre todo, la particularísima relación de los conocidos como “cadáveres exquisitos” recopilada aquí. Este último experimento es especialmente interesante para obtener una visión del grupo surrealista como ente cohesionado, como vanguardia unida, que juega y explora nuevos campos estéticos sin descanso.

Pero todavía hay más. Durante el recorrido se han dispuesto  fotos, correspondencia, manifiestos, ilustraciones de libros y todo tipo de material hasta ahora desconocido con una doble función; por un lado, la de asimilar las más de 250 obras expuestas. Por otro, como una oportunidad de aproximarnos al artista, a su vida convulsa, dando una visión más completa de su personalidad y facilitando nuestra comprensión de la obra pictórica que se nos ofrece. Uno sale del MNAC habiendo disfrutado del Tanguy que ya conocía. Pero también descubriendo a un nuevo artista, polifacético y vital, que gusta del juego y la provocación; un Tanguy engrandecido para el que siguen sin existir diferencias entre cielo y tierra, entre sueño y realidad.

Tanguy

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