Durante el mundial que se disputó el pasado domingo en Italia, sucedió algo increíble, porque cuando faltaba algo más de una vuelta para concluir se encontró que los españoles no se podían comunicar con su seleccionador Paco Antequera, ya que el pinganillo no funcionaba, por lo que no se sabía como iba la carrera y lo que tenía que hacer cada corredor.
Según parece por el auricular no se escuchaba la voz del español, sino que se oía música clásica, por lo que los ciclistas no sabía que pasaba en ese momento, cosa que suena a un poco de complot por parte de los italianos, ya que corrían en casa y no querían que se le escapara esa oportunidad y le daba igual el nombre del ganador, como se demostró al final, tan solo querían ganar.
Joaquim Rodríguez reconoció que estaba muy liado, no sabía que tenía que hacer, si tenía que seguir a unos u a otros, si por detrás venían cerca sus jefes de fila, si el pelotón llevaba marcha de pillar, en definitiva, tan solo podía esperar a ver que pasaba, quizás eso mismo le pasó a Valverde, que tenía libertad para salir a rueda de quien fuera, pero no supo salir esperando noticias, y eso lo pagó caro, porque el grupo con tres italiano se marchó y no había ningún favorito español, que se quedaron a acompañar a Bettini en su última carrera.
Complot o no lo que está claro que en el ciclismo moderno ya no está el instinto que había antiguamente, sino lo que mandan son los directores, y por eso quizás se ha perdido un poco el espectáculo, entre otras cosas porque falta algo de sentido común.