Prudencia al volante y el fin de la discriminación

mujeralvolante.jpgLo malo de las estadísticas y encuestas es que conociendo algún caso contrario a las conclusiones de las mismas, uno pierde la fe en ellas y no se las cree. Pero las corporaciones sí suelen tomar buena nota de ellas y a menudo actúan muy en consonancia con las consecuencias que se derivan de unos datos que quizá dejen mucho que desear en el plano científico.

El primer estudio sobre conducción social describe al conductor responsable como a una mujer de 36 a 65 años (menuda diferencia), con estudios básicos (qué tendrá que ver), que conduce un vehículo familiar (vaya novedad), que no ha sufrido ningún accidente de tráfico (cómo debe ser) y que no ha recibido multas de aparcamiento (sin que sepamos la causa). Se trata del perfil que todos tenemos en la cabeza, yo sí creo que las mujeres son más precabidas conduciendo, pero hay que manejar parámetros más relevantes para elaborar estudios de este tipo. Vamos, creo yo.

Puedo afirmar que yo nunca he recibido una multa de aparcamiento pero no tiene mérito ya que no suelo llevar el coche a lugares saturados, como el centro de la ciudad, y si lo hago por necesidad siempre lo dejo en un párking. Además mi tiempo de conducción por ciudad es muy limitado por lo que tampoco he recibido multas por exceso de velocidad o por infracciones al código.

Quiero decir que estas encuestas deben cruzarse con otras variables relevantes para que debidamente cotejadas adquieran valor. La frecuencia de utilización del automóvil, si se viaja más por vías urbanas o por carretera, antigüedad de la licencia, uso profesional del vehículo o no, etc… son otros elementos que deben ponderar una encuesta y de ahí sacar las conclusiones.

En todo caso y mediante estos estereotipos se ha forjado el mito de la utilidad de la discriminación de los precios en los seguros, es decir, que debe favorecerse a priori a determinados segmentos poblaciones en función de datos presuntamente objetivos. Pero estos tiempos están a punto de acabarse ya que, por fin, se prohíbe (por ley) la discriminación en los seguros en función del sexo de la persona debiendo atenerse a otros datos o parámetros. No se pondrá fin a esta práctica pero por lo menos no será tan sonrojante.

Ya era hora que se cumpliera con la Constitución y con el sentido común. 

Vía: terra.

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