Prejuvenecer a los 25: La Normalización del Retoque Estético Juvenil

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Doctor Juan Carlos Hijano

La tendencia hacia la medicina estética en España ha cambiado radicalmente en la última década, con un significativo descenso en la edad en que las personas deciden someterse a su primer tratamiento. Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), hace diez años, el primer contacto con estas terapias ocurría, en promedio, a los 35 años. Hoy en día, los españoles se inician en este ámbito alrededor de los 20 años, siendo la toxina botulínica, popularmente conocida como bótox, una de las principales elecciones.

Este fenómeno ha encontrado su propio término en las redes sociales: «baby botox» o bótox preventivo. Se trata de administrar pequeñas dosis del tratamiento para prevenir la aparición de arrugas, una medida que, aunque no exenta de debates, está ganando popularidad entre los jóvenes. Los datos de la SEME revelan que el 42% de los tratamientos faciales realizados en el país corresponden al uso de esta toxina, superando incluso al ácido hialurónico. El auge de esta tendencia se atribuye al creciente uso de redes sociales y aplicaciones que permiten modificar la imagen Al observar rostros libres de imperfecciones, muchos jóvenes desarrollan un deseo de mantener esa apariencia en su vida cotidiana.

El Dr. Juan Carlos Hijano Mir, reconocido cirujano plástico, observa que cada vez más jóvenes acuden a su consulta pese a no tener aún arrugas visibles. «Se autoevalúan constantemente a través de cámaras y filtros que eliminan cualquier línea de expresión, llegando a percibirlas como imperfecciones”, explica. Sin embargo, a pesar de que el concepto del bótox preventivo suena prometedor, la evidencia científica sobre su eficacia y seguridad a largo plazo aún es insuficiente. Una revisión sistemática proyectada para ser publicada en 2025, lo describe como prometedor, aunque con carencias en datos concluyentes respecto a su validez a largo plazo.

El doctor Hijano Mir enfatiza la importancia de la evaluación personalizada, destacando que no todos los jóvenes necesitan este tratamiento. «La pregunta adecuada no es a qué edad empezar, sino si realmente lo necesitas», afirma. Para aquellos que consideran someterse al tratamiento, uno de los miedos es el infame ‘efecto congelado’, una de las mayores preocupaciones entre quienes lo consideran por primera vez. «El objetivo no es alterar la expresión natural, sino mantener la facilidad de emociones como sonreír o fruncir el ceño», aclara.

Además del aspecto estético, el Dr. Hijano Mir insiste en seleccionar cuidadosamente el lugar donde se recibe el tratamiento, subrayando que debe ser un procedimiento médico realizado en centros autorizados. La proliferación de ofertas fuera del ámbito sanitario conlleva riesgos significativos. «La toxina botulínica debe considerarse un tratamiento médico», recalca.

Finalmente, el experto resalta que, para muchos jóvenes, la mejor medicina estética es la preventiva, que no requiere intervención médica: «La combinación de protección solar, buenos hábitos y un diagnóstico adecuado es más beneficiosa para la piel joven que cualquier procedimiento invasivo». Esta perspectiva pone de relieve la importancia de un enfoque equilibrado y bien informado hacia la medicina estética, especialmente entre los jóvenes.