El Ministerio de Transporte de Sudáfrica ha anunciado su decisión de modificar el artículo 65 de la Ley Nacional de Tráfico, con el objetivo de que conducir tras haber consumido alcohol sea completamente imposible. Actualmente, la legislación sudafricana establece un límite de alcohol en sangre de 0,05 g/100 ml y 0,24 mg/1000 ml de aire espirado para los conductores generales, siendo aún más estricta para los profesionales, con un límite de 0,02 g/100 ml de sangre o 0,10 mg/1000 ml de aire espirado. Superar estas cifras se considera un delito penal.
La ministra de Transporte, Barbara Creecy, ha calificado estos límites de “inaceptables” y sostiene que la ley debería prohibir por completo la combinación de alcohol y conducción. Creecy ha propuesto, por tanto, un cambio legislativo que establezca un límite de 0,0 de alcohol en la carretera, con el objetivo de promover una conducción más segura y responsable.
Esta iniciativa surge en un contexto preocupante. Entre el 1 de diciembre de 2025 y el 11 de enero de 2026, se llevaron a cabo pruebas de alcoholemia a un total de 173.695 conductores en el país, arrojando que 8.561 conductores dieron positivo. Este número representa un incremento del 144 % en comparación con el mismo periodo festivo de 2023/2024, evidenciando un problema creciente que las autoridades sudafricanas buscan erradicar con esta nueva medida.





