Policlínica Gipuzkoa ha dado un paso significativo en el campo de la neurocirugía con la incorporación del robot asistente de neurocirugía Alaya. Este dispositivo de alta precisión está diseñado específicamente para la cirugía robótica de la columna vertebral, situando al hospital en la vanguardia de esta especialidad médica.
El robot Alaya ha sido desarrollado y fabricado por la empresa donostiarra Cyber Surgery y ya está siendo utilizado por un equipo de neurocirujanos de la Policlínica, conformado por Nicolás Samprón, Joaquín Andermatten y Alejandro Elúa. Con esta implementación, la institución se convierte en uno de los primeros centros a nivel mundial en integrar tecnología robótica de alta precisión en la práctica clínica.
Esta innovación es el resultado de más de 15 años de investigación colaborativa entre ingenieros, médicos, universidades y hospitales, y ha sido sometida a pruebas exitosas en pacientes, cumpliendo con los rigurosos ensayos clínicos y procesos de homologación antes de su aplicación en el quirófano.
Nicolás Samprón, uno de los neurocirujanos a cargo, destacó que «la robótica representa el futuro de la cirugía, y en particular de la cirugía de columna». Explicó que el robot proporciona una precisión constante y una fiabilidad que no puede ser mantenida por el ser humano durante procedimientos largos. Alaya actúa como un asistente que mejora notablemente la seguridad y la exactitud del procedimiento, sin reemplazar en ningún momento al cirujano.
La cirugía de columna es una de las áreas más complejas de la neurocirugía, dado que implica una estructura anatómica flexible que alberga nervios fundamentales del cuerpo humano. En patologías que requieren la implantación de dispositivos, como tornillos, la precisión en su colocación es crucial para el éxito del tratamiento.
El robot Alaya permite planificar la intervención quirúrgica a partir de un TAC del paciente, utilizando sistemas avanzados de navegación y planificación preoperatoria que apoyan la inteligencia artificial. Durante la cirugía, el dispositivo se acopla directamente a la vértebra a través de un fijador óseo, lo que le permite detectar cualquier movimiento de la columna, incluyendo los más sutiles provocados por la respiración, y corregir su posición en tiempo real.
Joaquín Andermatten subrayó que el robot es un brazo robótico extremadamente robusto y preciso que guía al cirujano en la trayectoria exacta para la colocación de los implantes, enfatizando que «todas las maniobras son realizadas por el cirujano, asistido por esta tecnología, aumentando la seguridad y fiabilidad de la operación».
La cirugía robótica de columna es especialmente relevante para tratar fracturas traumáticas, lesiones deportivas y patologías oncológicas que afectan a la columna vertebral. Esta tecnología no solo promete intervenciones más seguras, sino que también apunta a una recuperación más efectiva, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.
Con la llegada de Alaya, Policlínica Gipuzkoa refuerza su compromiso con la innovación tecnológica en el ámbito médico, consolidándose como uno de los centros más avanzados a nivel internacional.





