Desde la web Artepick Magazine nos llega la nota que, desde la tate Gallery de Londres, se hacía saber sobre las pinturas acrílicas. Al parecer, según los expertos de la conocida gallería inglesa, y tras hacer un estudio sobre la misma, las pinturas acrílicas son vulnerables a los cambios de temperatura, el polvo y otras impurezas, convirtiéndose así estos cuadros en piezas que exigen una conservación y manupulación muy rigurosas.
El estudio asegura que la superficie de estas pinturas es especialmente frágil y aconseja que nunca deberían ser manipuladas sin el uso de guantes, ni deberían limpiarse con paños humedecidos en ninguna sustancia, pues esto podría causarles daños irreversibles.
Las pinturas acrílicas ocupan casi un cincuenta por ciento de las ventas en tiendas para artistas y su uso está muy extendido desde que se pusieron de moda en los años sesenta; este es también el modo de imprimación preferido para lienzos en la actualidad, por eso es conveniente este estudio sobre su conservación.
Temperaturas extremas, cambios bruscos en ellas y humedad no son las mejores opciones para mantener las obras hechas con este tipo de pigmentos.
Vía | Artepick