«Padres e Hijos»

Iván S. Turguéniev ( 1818-1883) es el escritor ruso más occidental dentro del realismo, «espejo de la época». Se dice que el escritor es hijo de su tiempo, que la literatura menciona a la sociedad y en esta novela se aprecia los cambios reformistas y democráticos acontecidos en Rusia, como la necesaria desaparición de la servidumbre de los campesinos, así como el trasfondo ideológico que removía a sus habitantes.

Padres e Hijos se considera la mejor novela de este autor. El narrador ya no muestra su voz, será un narrador omnisciente neutral, y en Turguéniev, además de imparcial, sutil, donde se muestra más que se narra. Nos resultará un estilo moderno y cercano a nosotros. Su escritura pudorosa y elegante ciñe de intriga y misterio a sus personajes. Tengo que reconocer que me cautiva el estudio psicológico de los personajes, y  tanto Bazárov como Anna Odíntsova  suscitaron mi interés.

Esta novela se inicia con el reencuentro de un padre  anhelante por  ver a su hijo, quien regresa tras terminar sus estudios universitarios; en esta ansiada espera el padre rememorará su pasado. Se conjuga el tiempo circular, los mismos acontecimientos que vivirá su hijo, con lo histórico, pues en este transcurso de tiempo habrá cambios sociales e ideológicos, una inevitable diferencia generacional que los padres tendrán que aceptar. El hijo que retorna es el mismo y es otro. Turguéniev pretende enfrentar la generación de los padres, años 40, idealista, romántica y soñadora, pero que también arrastraba los prejuicios morales, con la nueva generación, años 60, y el nihilismo generado a finales del XIX. Se atribuye a Turguéniev el primer personaje nihilista, Bazárov. El nihilismo ruso aunque posea la libertad y el espíritu crítico con todo lo establecido se caracteriza por una visión positivista, utilitaria, práctica, y material creando una concepción vital deshumanizada y empobrecida. El propio Bazárov negará el arte y el amor, supone la victoria de la racionalidad científica; con afán demoledor todo se niega, pero sin ofrecer alternativa. Constituirá la base del futuro anarquismo.

Resulta también un benévolo retrato de la familia y de la vida sencilla en el campo, una alabanza a la figura del padre o la madre,rebosantes de amor, bondad, preocupación, cuidados y tolerancia para con sus hijos. Totalmente opuesto a a la figura paternal autoritaria que en más de una ocasión nos retrata Pushkin. Describe escenas familiares que son inalterables, analizando las relaciones desarrolladas entre los padres y sus hijos , quienes buscan su identidad y su propio vuelo.

No hay novela sin historias de amor y en esta novela conoceremos el amor hermoso, capaz de  salvar convenciones morales y sociales, sentiremos la gratitud y felicidad de los amores correspondidos. En la otra cara de la felicidad encontramos el amor frutrado de Pável, quien juega toda su vida a una carta condenándose a la soledad, y el misterio entre Bazárov y Anna, cuyo amor es recíproco, pero…. dejemos al lector que realice sus propias conclusiones de estos personajes, felices y trágicos, y sus avatares.

Ir arriba