Optimización de Costes: Cómo la Gestión del Excedente Alimentario Beneficia a las Colectividades

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Un comedor corporativo ha logrado una notable eficiencia en la gestión del excedente alimentario, alcanzando la impresionante cifra de más de 2.100 raciones gestionadas en un solo mes gracias a la implementación de Oreka Circular Economy. Este comedor, que atiende a una media de 1.400 comensales diarios, ha podido optimizar su operativa diaria sin añadir carga adicional al equipo, demostrando que medir el excedente es solo el primer paso en un proceso que requiere gestión estructurada para ser verdaderamente efectivo.

Durante el mes considerado, la incorporación de esta estrategia de gestión permitió recuperar 437 kg de alimentos, lo que se tradujo en un valor económico de 4.438 euros relacionado con la sobreproducción de alimentos, un coste que anteriormente había pasado desapercibido para la organización. La naturaleza variable de la demanda en los servicios de restauración colectiva hace que la generación de excedente sea una situación común, pero contar con un sistema sólido para gestionarlo es clave para minimizar su impacto.

Los responsables de Oreka destacan que, al prever las respuestas ante la generación de excedente, el personal deja de improvisar y la gestión de estos alimentos se integra sin problemas en el servicio habitual. Esto ha permitido que el impacto sea doble: por un lado, operativo, al facilitar la gestión del excedente sin fricciones, y por otro, económico, al ofrecer una visión clara de los costos asociados a la sobreproducción que antes no se analizaban de manera sistemática.

Además de la reducción de costes indirectos, la gestión estructurada del excedente contribuye a evitar que los alimentos se consideren residuos y facilita el acceso a beneficios fiscales cuando se presenta la oportunidad. Otro aspecto relevante que surge de este enfoque es la generación de información verificable: no solo se redistribuyen alimentos aptos para el consumo, sino que también se produce datos que pueden ser integrados en reportes de impacto ambientales, sociales y económicos.

Con la gestión bien estructurada, los reportes de impacto dejan de elaborarse de forma retrospectiva, ya que se generan automáticamente a partir de la actividad diaria del comedor. Los resultados de este caso demuestran que gestionar el excedente alimentario de manera eficiente no es solo un gesto de responsabilidad, sino una decisión estratégica que permite a las organizaciones optimizar sus procesos, reducir costos y generar valor en múltiples dimensiones. Esta prueba de éxito invita a otros comedores y organizaciones a replantear su enfoque en la gestión del excedente y abrazar prácticas más sostenibles y eficientes.