La intervención en Nuncio Nuevo, un emblemático edificio toledano del siglo XVIII, ha sido galardonada con el Premio de Rehabilitación en los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha 2024/2025, otorgado por el COACM. Este proyecto, llevado a cabo por un equipo de arquitectos encabezado por Alfonso de la Azuela, se propuso recuperar y valorar la concepción original del espacio, al tiempo que lo adaptó a las exigencias de un entorno administrativo moderno.
La rehabilitación ha logrado restablecer la luz en los patios del edificio, restaurando las arquerías y la geometría concepcionada por Ignacio Haan, su creador. Este proceso ha significado devolver al edificio su claridad espacial y su funcionalidad en el contexto del siglo XXI, evitando la competencia con la arquitectura histórica y resaltando, en cambio, su monumentalidad. El jurado del premio destacó el «buen trabajo de restauración» que permite transformar el espacio en un lugar moderno y eficiente, al tiempo que se rinde homenaje a los valores arquitectónicos de la obra original.
El proyecto tuvo que abordar desafíos significativos, como adaptar los cuatro patios del edificio sin comprometer su percepción original. Anteriores intervenciones habían afectado la visualización de las arquerías, pero la nueva restauración ha permitido liberar estas áreas y cubrir los patios desde arriba, facilitando la entrada de luz natural. Esta adaptación no solo respeta la estética del edificio, sino que también garantiza su funcionalidad como sede de la Consejería de Hacienda.
La intervención ha sido reconocida no solo por su calidad arquitectónica, sino también por su capacidad de conservar el edificio en un momento de su historia donde la eficiencia energética cobra relevancia. Con el uso de técnicas como la aerotermia y el suelo radiante, así como la mejora de carpinterías con vidrios de alta eficiencia, se ha trabajado para hacer de Nuncio Nuevo un modelo de sostenibilidad adaptada al patrimonio.
El arquitecto Alfonso de la Azuela subraya la importancia de entender y respetar el edificio original en cada paso del proceso de rehabilitación. «Lo primero es trabajar desde el respeto y entender el edificio», afirma, reconocendo que el desafío radica en incorporar elementos modernos sin eclipsar el valor histórico de la obra de Haan. La restauración no solo ha mejorado el funcionamiento del edificio, sino que ha permitido redescubrir una joya del neoclasicismo que muchos habitantes de Toledo desconocían.
Con el objetivo de fomentar el conocimiento arquitectónico y acercar este tipo de intervenciones a la ciudadanía, el COACM ha planificado visitas al edificio durante la Semana de la Arquitectura, brindando a todos la oportunidad de explorar Nuncio Nuevo y apreciar su relevancia en la vida contemporánea de la ciudad. La respuesta de los usuarios, que ahora ocupan el edificio, ha sido abrumadoramente positiva, reflejando el éxito de este trabajo de rehabilitación que equilibra historia y modernidad.


