Ocho décadas después de su fundación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra su 80 aniversario en Nueva York, una ciudad que ha llegado a ser sinónimo de identidad para la organización. Sin embargo, no siempre fue el destino predeterminado para su sede. Desde sus humildes comienzos en el Hunter College, donde se llevaron a cabo las primeras reuniones del Consejo de Seguridad, hasta la construcción de su icónica sede en Manhattan, la historia de la ONU está marcada por la búsqueda de un espacio que refleje sus ideales de paz, dignidad y igualdad.
El Hunter College, conocido hoy como Lehman College, sirvió como una de las primeras sedes temporales de la ONU en 1946. En solo tres semanas, el gimnasio de este campus fue transformado para albergar la sesión inaugural del Consejo de Seguridad en suelo estadounidense. La atmósfera era inusual: periodistas se acomodaron en una piscina convertida, mientras trataban temas cruciales como la situación en Irán.
Dada la limitación de espacio en Hunter, la ONU tuvo que trasladar sus operaciones a un antiguo complejo de municiones en Lake Success, Long Island. Este lugar, a pesar de sus condiciones, se convirtió en un pionero de la radiodifusión internacional al permitir la grabación y emisión de sus reuniones. La diversidad cultural del personal de la ONU se ejemplificaba a diario en estos encuentros, donde se podían ver a mujeres con saris junto a hombres en túnicas tradicionales.
A medida que la organización crecía, también lo hacían sus necesidades logísticas. En un escenario poco acogedor en Flushing Meadows, donde se realizaron sesiones de la Asamblea General, los delegados tenían que lidiar con el clima frío, abrigándose con chaquetas y chales. A pesar de este entorno inhóspito, el Secretario General de la época, Trygve Lie, lo describió como un símbolo de la amistad entre la ONU y su ciudad anfitriona.
El punto de inflexión llegó cuando el industrial John D. Rockefeller Jr. donó 8.5 millones de dólares para la compra de un terreno frente al East River, donde hoy se alza la sede de la ONU. Este terreno, que había sido un campo de tabaco en el pasado, fue transformado por un equipo internacional de arquitectos, incluyendo a figuras célebres como Le Corbusier y Oscar Niemeyer. La construcción culminó en 1952, proporcionando espacios de oficina para unos 3000 empleados.
Recientemente, el historiador Chris McNickle subrayó la importancia de Nueva York como el lugar idóneo para la ONU, resaltando su carácter multicultural y su capacidad para fomentar la colaboración entre personas de todos los rincones del planeta. Esta diversidad ha permitido que la ONU sea vista no solo como una instalación administrativa, sino como un símbolo vivo de la esperanza por un mundo mejor.
La relación entre la ONU y Nueva York ha continuado fortaleciéndose a través de los años, y la organización se ha convertido en un pilar esencial no solo de la diplomacia, sino también de la cultura y la identidad de la ciudad. En este aniversario, la ONU no solo celebra su historia, sino también el futuro que aún le queda por construir en un mundo que sigue buscando la paz y la cooperación.
Fuente: ONU últimas noticias


