La falsificación de arte se ha convertido en un desafío cada vez más complejo en el ámbito de la cultura y la industria del arte. La autenticación tradicional, que combina la experiencia de expertos con la investigación histórica y el análisis de pigmentos, si bien es útil, a menudo presenta limitaciones que requieren un uso intensivo de recursos y que, en ocasiones, generan resultados inconclusos.
Un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Université Polytechnique Hauts-de-France ha introducido una técnica innovadora y no invasiva que promete revolucionar la forma en que se autentican las obras de arte. Publicada en la revista especializada Surface Topography: Metrology and Properties, esta investigación presenta un método que analiza la ‘textura’ microscópica de las pinturas, convirtiendo imágenes de alta resolución en mapas tridimensionales que permiten medir el grado de rugosidad de la superficie a través de dimensiones fractales. Este análisis revela patrones sutiles generados por la pincelada del artista, que actúan como una firma morfológica única.
Francois Berkmans, primer autor del estudio, enfatiza que este método no daña la obra de arte, ya que no requiere contacto físico con la superficie, permitiendo un análisis preciso y seguro. En las pruebas realizadas, el nuevo método demostró su efectividad al distinguir entre pinturas auténticas y falsificaciones conocidas, utilizando algunas obras atribuidas a Vincent van Gogh. Por ejemplo, la falsificación de ‘Los labradores’ se identificó fácilmente, mientras que ‘Puesta de sol en Montmajour’, que recibió autenticación reciente, coincidió con la obra reconocida del maestro.
Este enfoque permite también diferenciar los estilos característicos de diversos artistas, como Van Gogh y David Klöcker Ehrenstrahl, indicando su amplio potencial. La tecnología no solo puede ayudar en la identificación de obras auténticas, sino que también puede disminuir el riesgo financiero asociado a las inversiones en arte, contribuyendo significativamente a la preservación del patrimonio cultural.
Según Berkmans, incluso las mejores falsificaciones no logran replicar todos los factores relacionados con el proceso de pintura. La interacción de la composición, las condiciones de secado y otros elementos materiales hacen que la recreación de la estructura de la superficie microscópica sea un reto considerable. De cara al futuro, el investigador señala que sería posible mejorar el método a través de colaboraciones con falsificadores y expertos en copias artísticas, lo que permitiría explorar sus límites en condiciones controladas.
Berkmans también menciona que, en el caso de las restauraciones, la efectividad de la técnica dependerá de la naturaleza de los cambios realizados en la obra. Si se han producido alteraciones significativas en la superficie, la comparación puede resultar complicada, aunque el análisis topográfico puede ser de gran utilidad en casos de daños localizados que hayan sido reparados.
A pesar de los desafíos, los investigadores se muestran optimistas sobre el futuro uso de esta tecnología en el campo de la autenticación de arte. Berkmans se ha manifestado abierto a colaborar con instituciones interesadas en aplicar el análisis de la topografía superficial a objetos del patrimonio cultural, lo que sugiere un camino prometedor en la lucha contra la falsificación en el mundo del arte.
Fuente: Agencia Sinc


