El reciente conflicto en el Líbano ha dejado una profunda huella en la vida de los más vulnerables. Según el Fondo de la ONU para la Infancia, UNICEF, los bombardeos israelíes del pasado miércoles resultaron en la muerte de 33 niños y dejaron a 153 heridos. Desde que iniciaron los ataques el 2 de marzo, el número total de menores afectados, entre muertos y heridos, se eleva a 600. Las imágenes de niños rescates entre escombros contrastan con la realidad de aquellos que continúan desaparecidos y separados de sus familias.
La situación es crítica no solo en términos de seguridad, sino también en lo que respecta a la alimentación. Más de un millón de personas han sido desplazadas, de las cuales aproximadamente 390,000 son niños. En una videoconferencia desde Beirut, Allison Oman, directora del Programa Mundial de Alimentos en el Líbano, advirtió que la crisis se está transformando en una alarmante crisis de seguridad alimentaria. Durante el último mes, los precios de productos básicos han visto incrementos significativos, como un 20% en el precio de las verduras y un 17% en el del pan. Para las familias que ya enfrentan dificultades, estos aumentos representan una amenaza adicional.
La situación en los mercados también es preocupante. Aunque muchos siguen operando, más del 80% de los mercados en el sur del país han cerrado, y las reservas de alimentos básicos de los comerciantes son alarmantemente escasas, con suficiente para menos de una semana. El conflicto ha desatado un ciclo de violencia que afecta no solo a la infraestructura, sino también a la vida cotidiana de los ciudadanos, intensificando la angustia y la incertidumbre en una comunidad que ya lucha por recuperarse de años de tensiones y crisis.
Fuente: ONU últimas noticias


