España ha logrado un avance significativo en la transformación de su sistema energético, posicionándose como un referente europeo en la generación de energía renovable gracias a la rápida integración de fuentes solares y eólicas. A pesar de estos logros, la creciente proporción de fuentes de energía variables ha comenzado a evidenciar tensiones estructurales en el sistema. El coste marginal de la energía, que antes se determinaba principalmente por la producción, ahora se centra en la necesidad de equilibrar, almacenar y gestionar la red eléctrica.
Los problemas como la reducción forzada de producción de energía (curtailment), la volatilidad de los precios en distintas horas y la congestión en nodos específicos no son meras anomalías, sino consecuencias previsibles de un sistema energético que depende de fuentes intermitentes. En este contexto, el ámbito de la física experimental ha estado avanzando en la investigación de interacciones entre partículas y materia, lo que podría tener implicaciones para la generación de energía.
Estudios recientes han confirmado la existencia de dispersión elástica coherente neutrino-núcleo (CEνNS), donde neutrinos de baja energía pueden transferir un retroceso medible a los núcleos atómicos. Experimentos como COHERENT y CONUS+ han sido claves en este descubrimiento, mientras que JUNO ha proporcionado datos sobre la estabilidad del flujo de neutrinos solares y de reactores, evidenciando que estas densidades se mantienen relativamente constantes a lo largo del tiempo.
La combinación de estos resultados sugiere la posibilidad de desarrollar métodos innovadores para la conversión de energía. A nivel nanométrico, se ha demostrado que pequeños impulsos pueden excitar modos vibracionales en redes cristalinas, lo que podría acoplarse a mecanismos eléctricos sin depender de las fluctuaciones climáticas. Esto es crucial en sistemas eléctricos como el español, donde el desafío ya no es solamente la producción de energía limpia, sino también su estabilización.
Lejos de enfocarse únicamente en la eficiencia clásica, la investigación se orienta hacia la escalabilidad mediante el uso de materiales adecuados. Avances en heteroestructuras de grafeno y silicio dopado han revelado que la geometría y la densidad de interfaces pueden amplificar la respuesta del sistema, permitiendo que interacciones individuales, aunque mínimas, generen un efecto significativo cuando se multiplican por millones.
Grupos de investigación, como Neutrino® Energy Group, están incorporando estos efectos físicos en tecnologías coherentes, desarrollando el concepto de generación neutrinovoltaica. La visión de su fundador, Holger Thorsten Schubart, radica en reconocer el potencial energético de fenómenos ya medidos en lugar de proponer teorías físicas nuevas. Su enfoque unifica la estabilidad de los flujos de neutrinos, la confirmación experimental de la transferencia de impulso y la eficiencia de la rectificación eléctrica en un único marco operativo.
En el contexto del sistema eléctrico español, este enfoque no busca cuestionar los logros alcanzados, sino complementarlos. Una vez resuelta la generación de energía limpia, el reto que se presenta es asegurar la estabilidad del suministro, lo cual podría lograrse a través de una mejor comprensión de las interacciones invisibles que ya están en juego.





