Werfen ha congregado a más de 200 especialistas en un evento dedicado a explorar las oportunidades que la nueva generación de análisis diagnósticos, que trasciende el ADN, ofrece en el ámbito de la oncología, hematología, enfermedades autoinmunes, trasplantes y el desarrollo de nuevos medicamentos. En este contexto, se ha presentado la «medicina de precisión 2.0», que no se limita a identificar mutaciones en enfermedades, sino que busca comprender cómo funcionan las patologías y su interacción con el entorno.
Durante la jornada titulada «De la NGS a la multiómica», se enfatizó la importancia del análisis integrado de ADN, ARN y proteínas en células y tejidos, conocido como multiómica. Esta metodología se perfila como esencial para determinar con mayor precisión qué pacientes podrían beneficiarse de tratamientos específicos y cuándo sería conveniente explorar otras alternativas. El Dr. Jesús García-Foncillas, director del Instituto Oncológico del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, lideró el debate, destacando que la clave de la medicina de precisión radica en una comprensión más completa de la enfermedad.
El respaldo científico a esta revolución se apoya en investigaciones recientes, como una revisión sobre el cáncer de pulmón no microcítico y un análisis multiómico presentado en un congreso, que sugiere que analizar el tejido enfermo desde múltiples ángulos puede esclarecer las diferencias en la respuesta a tratamientos entre pacientes.
García-Foncillas considera que el enfoque multiómico no es exclusivo de la oncología, sino que también está comenzando a aplicarse en hematología, trasplantes, enfermedades raras y el desarrollo de nuevos fármacos. En particular, se observa que, en algunos casos, la información más relevante para predecir la respuesta a un tratamiento puede encontrarse en el análisis proteómico o en el ARN, en lugar de limitarsi al ADN.
Otro aspecto destacado en la jornada fue la relevancia del microambiente tisular y la comprensión espacial de las enfermedades. Eduard Porta Pardo, del Josep Carreras Leukaemia Research Institute, hizo hincapié en que tener acceso a múltiples capas de información no solo se traduce en más datos, sino en datos que ofrecen una visión más clara y holística de la enfermedad.
Además, los especialistas coincidieron en que la multiómica puede mejorar el uso de las terapias disponibles, permitiendo identificar a los pacientes con mejores probabilidades de respuesta y evitando tratamientos poco efectivos. Michael Previte, cofundador de Element Biosciences, presentó AVITI24, un sistema que integra ARN, proteínas y morfoproteínas de una única muestra de manera automatizada.
Aunque la multiómica aún no forma parte de la rutina clínica habitual, los expertos prevén que su incorporación a la práctica asistencial será una realidad en los próximos años. No obstante, ello conllevará resolver desafíos técnicos y organizativos, así como promover un acceso equitativo a las nuevas tecnologías, en un trabajo interdisciplinario que será fundamental para su éxito.


