Todo hacía presagiar ayer que el Inter de Milán encarrilaría la eliminatoria frente al CSKA de Moscú en su casa, para no dejar los deberes para la vuelta en Moscú, pero la tarea no fue fácil, el 0-0 al descanso hacía presaguiar lo peor, pero al final Milito marcó el gol de la tranquilidad, para poder afrontar la vuelta con unn 1-0 que sabe a gloria, ya que con marcar un gol más en Moscú obligarían a los rusos a tener que marcar tres goles para pasar.
Con todo esto Mourinho debe estar contento, pudieron ampliar en alguna ocasión más el marcador, pero sin duda en Europa un 1-0 es un magnífico resultado. Los italianos salieron con un equipo muy ofensivo a pesar de la fama de conservador de su entrenador.
Por su parte el CSKA se mostró como un equipo rocoso que suple su falta de calidad en ciertas lineas con orden y trabajo, pero al final la pegada del Inter les superó y les pone muy cuesta arriba el pase a semifinales a pesar de jugar la vuelta en su estadio.