La fruta es un producto de la naturaleza que es esencial para el funcionamiento de nuestro organismo. La fruta aporta todo tipo de vitaminas, fibras y otras propiedades dignas de uno de los productos gastronómicos más exquisitos. Cada uno de sus tipos provocan explosiones de sabor, en muchas ocasiones dulce, en nuestra boca. Veamos qué podemos hacer para incluirla en nuestro día a día.

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Incluir la fruta en nuestros desayunos

Cada temporada se nos presentan nuevas frutas, depende de la estación de año podemos tener naranjas frescas, frutos del bosque, piñas y un sinfín hasta completar la gama de colores. Es sabido por el sector de la salud y el bienestar que las frutas aportan una buena cantidad de agua y micronutrientes y que junto a cereales y semillas pueden formar una perfecta combinación al incluirse la fibra que ayudará a que nuestro sistema digestivo sea fuerte y digiera la comida muy bien, sobre todo si acompañamos a nuestros desayunos de yogur.

Además de los cereales y yogur, también podemos desayunar frutos secos y frutas disecadas como las ciruelas, pasas, dátiles, melocotón, etc. Para los más golosones siempre podemos seguir recetas con fresas o plátanos y preparar así un buen desayuno, especialmente para los más pequeños de la casa. Otra de las estrellas en los desayunos es el smoothie o zumos de frutas, a los que podemos añadir frutos secos o semillas para mejorar el nivel de fibras. Las opciones son muy variadas, incluso existen servicios como Deliveroo para los que no tienen nada en la nevera de casa un domingo por la mañana pero que quiere un delicioso smoothie o una ensalada frutal para terminar saludablemente el fin de semana.

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También en los platos para almorzar o cenar

La fruta puede dar mucho juego como hemos visto en los desayunos. Para la hora de la comida e incluso de la cena, este ingrediente sin procesar y directamente extraído de la naturaleza, puede ser una buena idea tanto para dar nuevos sabores a nuestros platos como para mejorar la ingesta de nutrientes y fibra que aportan.

Para comenzar, podemos sorprender a nuestros invitados e incluso a nosotros mismos con una serie de entrantes como por ejemplo las ensaladas de lechuga iceberg donde podemos incluir trozos de manzana e incluso pera para darle un toque de sabor distinto. También podemos presentar unas tapas de dátiles envueltos de jamón serrano donde su atractivo reside en el contraste de lo dulce y salado en el mismo bocado.

Como plato principal, puede ser algo extraño combinar frutas con carne o pescado, pero resulta un ejercicio gastronómico y saludable muy fácil de adquirir. Como ejemplos, tenemos el salmón cocinado con manzanas en el que los sabores son algo extraordinario, así como el clásico pato a la naranja ideal para ocasiones especiales. Existen muchas recetas de este tipo como el filete de cerdo con alcachofas y uvas o esta misma carne, pero a modo de rellenos donde siempre podemos rellenar con manzana, entre otros ingredientes.

Aprovechar la fruta de temporada, o incluso la que tengamos disponible, y combinarla con otros ingredientes para las diferentes comidas durante nuestro día es una de las mejores maneras de enriquecernos con nutrientes y darles sabores exóticos a nuestros platos.