Medem se pierde en su ‘Habitación en Roma’

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Es de cajón, y no seré yo quien diga lo contrario, que Julio Medem es de los realizadores españoles más destacados de los últimos años, con rasgos muy diferenciales en su cine que le hacen especial. Es un tipo arriesgado, con mucha sensibilidad y con mucho talento artístico, y lo demostró en su máximo esplendor en Los amantes del círculo polar.

De todos modos, hace años que este magnífico cineasta sufre un descenso en picado en su dilatada carrera, seguramente después de que le cayeran palos por todos lados por La Pelota Vasca, aunque personalmente para nada me parece que sea una película para odiar. De todos modos, es Caótica Ana el fondo de la carrera de este hombre, es el trabajo en el que dejó de lado sus buenas maneras para convertirse en una especie de artista conceptual súper cool con esta película aberrante en todos los sentidos.

Todo este rollo viene porque en Habitación en Roma se unen el Medem de las buenas intenciones y el Medem que no sabe hacer su trabajo como solía. Su nueva película intenta ser una reivindicación de la mujer a través de una historia de amor fugaz que sucede en una sola noche en una habitación de hotel en Roma.

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La historia no tiene desarrollo, pasa gratuitamente de las mentiras iniciales al dibujo de los dos personajes a través de sus historias marcadas por una tragedia. Así sin más, pasa tangencialmente por la desnudez del alma de las dos muchachas, sin profundidad alguna. Hacen el amor. Se cuentan la vida. Hacen el amor. Pues vale.Tendrá cierto impacto porque es un romance entre dos mujeres, pero si la historia fuera un encuentro heterosexual la gente empezaría a tirar las palomitas contra la pantalla a los diez minutos.

Donde no hay nada que decir es en las dos protagonistas, Elena Anaya y Natascha Yarovenko lo dan todo y muestran una ternura, una complicidad y una naturalidad que, imagino, tuvieron que ser muy difíciles de lograr, así que si la película es una «nada» no es por su culpa.

En definitiva, Medem no logra salir del pozo. Creo que Habitación en Roma, aunque no caiga en la vulgaridad, es un tremendo soplete de fundir braguetas, pero como película presuntamente de exploración sentimental fracasa estrepitosamente.

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Para terminar, os recomiendo que si os gusta el tema del encuentro romántico fortuito no dudéis ni un momento en ver el precioso díptico Antes del amanecer y Antes del atardecer, de Julie Delpy. Una delicia.