En el este de la República Democrática del Congo (RDC), la situación de seguridad sigue deteriorándose, provocando un éxodo masivo de personas que huyen de la violencia. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), decenas de miles de congoleños se han visto obligados a abandonar sus hogares en busca de seguridad, y no hay signos de que esta crisis humanitaria vaya a remitir. Patrick Eba, director adjunto de la División de Protección Internacional del ACNUR, destacó que las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur permanecen altamente inestables, con cientos de miles de desplazados que sufren las consecuencias del conflicto.
Desde enero, cerca de 80.000 personas han cruzado las fronteras hacia países vecinos, siendo Burundi el destino principal, al recibir aproximadamente 61.000 nuevos refugiados. La violencia sexual ha alcanzado niveles alarmantes, con informes de 895 casos de violación en solo dos semanas, lo que equivale a más de 60 incidentes diarios.
Los civiles no solo enfrentan la amenaza de la violencia, sino también peligros derivados de los restos explosivos de guerra, que ponen en riesgo a niños y agricultores. En un llamado de atención, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) informó que hombres armados asaltaron hospitales en Goma, secuestrando a pacientes y obstaculizando el acceso a la asistencia humanitaria.
La situación ha llevado a que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) interrumpa su ayuda en las zonas más afectadas, aunque ha reanudado la asistencia en algunas áreas específicas de Kivu del Norte, con el objetivo de ayudar a más de 210.000 personas. Los desplazamientos forzosos han sido comunes en la región, ya que el grupo rebelde M23 ha instado a los desplazados a abandonar los campamentos alrededor de Goma, lo que ha dejado a solo 17.000 personas en estas instalaciones.
Eba también alertó que, dada la inseguridad permanente en el este del país, es probable que más personas busquen refugio cruzando fronteras. El ACNUR ha enfatizado que los congoleños que escapan de la violencia necesitan protección internacional conforme a los marcos jurídicos aplicables.
Además, en relación con la reciente congelación de financiamiento humanitario estadounidense, ACNUR ha recibido una exención que le permitirá continuar sus operaciones en la RDC. Sin embargo, los recursos son limitados y siempre han estado por debajo de lo necesario para hacer frente a una crisis que tiene sus raíces en décadas de conflictos en una región rica en minerales.
Con más de un millón de refugiados congoleños esparcidos por toda África, la situación humanitaria sigue siendo crítica. La mayoría se encuentra en países vecinos como Uganda y Burundi, donde la llegada de nuevos refugiados ha aumentado sustancialmente desde el inicio de la actual ofensiva del M23. Esta crisis se suma a la ya alarmante cifra de 6,7 millones de desplazados internos en la República Democrática del Congo que luchan por sobrevivir en medio del caos.
Fuente: ONU últimas noticias