La empresa consultora Marino Property Advisory ha emitido un informe que refleja un cambio significativo en el mercado inmobiliario de Cataluña, especialmente en sectores como Barcelona, Girona y la Costa Brava. Este ajuste es atribuible a un conjunto de factores, entre los que destacan la incertidumbre internacional y el encarecimiento de la energía, que comienzan a influir en las decisiones de compradores e inversores.
Durante el primer trimestre de 2026, la firma ha observado una disminución notable en el volumen de compradores activos, concretamente en el segmento de la segunda residencia y entre los inversores extranjeros, un grupo que había sido históricamente significativo en el mercado costero catalán. La consultora destaca que, aunque no se trata de una caída abrupta, sí se percibe un cambio en el patrón de comportamiento de los compradores que se traduce en un incremento del tiempo necesario para tomar decisiones, una tendencia hacia una mayor negociación en el precio, y un incremento en el número de visitas que no se traducen de inmediato en cierres de ventas.
Desde Marino Property Advisory subrayan que los compradores se muestran más cautelosos, analizando meticulosamente sus opciones, lo que obliga a los vendedores a adaptarse a esta nueva realidad. El encarecimiento del combustible y la energía ha comenzado a repercutir en la movilidad, el turismo residencial y, en última instancia, en la confianza del consumidor, lo que ha propiciado un enfriamiento progresivo de la demanda inmobiliaria. Este efecto se hace especialmente evidente en las áreas más dependientes de la clientela internacional, como es el caso de la Costa Brava.
En relación a la incertidumbre actual, la consultora no prevé que el escenario sea comparable al colapso del mercado inmobiliario en 2008, aunque sí anticipa una posible corrección moderada. Marino Property Advisory señala que las condiciones actuales son diferentes debido a la menor sobreoferta, a un sistema financiero más robusto y a criterios más prudentes en la concesión de hipotecas. Sin embargo, advierte que se podrían vislumbrar ajustes de precios en el rango del 5% al 15% en ciertos activos si la incertidumbre persiste.
Este contexto puede abrir oportunidades para aquellos compradores que cuenten con liquidez o financiación preaprobada, permitiéndoles negociar condiciones más favorables. Los activos que corren un mayor riesgo de ajuste incluyen viviendas con precios inflados, propiedades que requieren reformas, segundas residencias en zonas con menor demanda y aquellos inmuebles que presentan una baja eficiencia energética.
Por otro lado, se recomienda a los propietarios ajustar los precios a la realidad del mercado, mejorar la presentación de sus inmuebles, implementar estrategias de marketing profesional y evitar sobrevaloraciones iniciales. Desde Marino Property Advisory concluyen que los inmuebles bien posicionados siguen manteniendo su capacidad de venta, resaltando la importancia de tener una estrategia bien definida en lugar de actuar con improvisación.


