Los mercenarios (The expendables) es una película a mitad de camino entre la comedia y la acción pura. Y digo comedia porque se trata de historias genéricas donde los actores más importantes del cine de acción hacen lo que siempre han sabido: dar golpes, causar explosiones y sobrevivir tiroteos infernales con poco más que un rasguño.
En la primera película aparecían Sylvester Stallone, Bruce Willis, Jason Statham, Jet Lee, Mickey Rourke y muchos otros. La ida era sencilla, un grupo de mercenarios debe enfrentarse a un líder criminal en una isla, al principio por dinero, después por convicción. Muchas cosas explotas, hay un pequeño guiño amoroso pero no pasa de allí, es una película de acción y están todas nuestras estrellas, no se puede pedir más.
En Los mercenarios 2 se hace aún más divertido, aparece Chuck Norris, Arnold Schwarzenegger, Van Damme, todos juntos, en pantalla y con cosas explotando alrededor. La recaudación es buena y Sylvester Stallone decide terminar la trilogía de sus sueños con una tercera cinta donde Bruce Willis es cambiado por Harrison Ford. ¿Qué paso allí?
Parece ser que Bruce Willis quería cobrar 4 millones de dólares por 4 días de filmación en Bulgaria, y como al resto de los actores les habían ofrecido solamente 3 millones, el veterano actor de acción fue reemplazado. 72 horas después de anunciada la baja se confirma Harrison Ford para suplantarlo.
Recordemos que Harrison Ford fue Indiana Jones y también interpreto al agente de la CIA Jack Ryan, no es un actor menor, pero no es un ‘héroe de acción’ al uso. Una pena que Bruce Willis, sin importar las razones, no vaya a participar, pero lo cierto es que Los mercenarios 3 será un cierre de lujo para un trilogía que personalmente me recuerda mucho a La gran estafa, una excusa para grandes actores para trabajar juntos y divertirse.