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Literatura Canaria en el siglo XIX: El Romanticismo (primera parte)

El siglo XIX continúa con el espíritu ilustrado hasta bien avanzado el siglo.

El afianzamiento de la burguesía comercial y las pugnas entre liberales y conservadores, el espejo de América entre la revolución y la independencia, y el auge del sentimiento nacionalista en todo el mundo, son indicativo de ello.

Se da en Canarias un variado caldo de cultivo en el terreno estético, con tendencias que ven desdibujados sus límites: postclasicistas, prerrománticos y románticos, costumbristas, etc. Es decir, se produce una mezcla de estilos literarios y artísticos, propios de una época de transición cultural importante entre el siglo XVIII y el XX.

Se conserva el afán por conocer lo del exterior y aumenta considerablemente el interés de diversos intelectuales extranjeros por la cultura insular y la naturaleza canaria, como lo demuestran los estudios históricos, geológicos, antropológicos y botánicos aparecidos en aquellas fechas y continuadores del interés expedicionario que las Islas habían suscitado el siglo anterior. Buena muestra de ello será la visita realizada por Alejandro Humboldt en 1799, que dio lugar a la inclusión del Archipiélago en el primer capítulo de su célebre Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”.

Es también una época de auge del género periodístico, bien de signo combativo en la más pura tendencia romántica, como en El Atlante (1837-1839) y La Aurora (1847-1848), o de orientación positivista, como en La revista de Canarias (1878-1882), que mantenía colaboraciones extranjeras y hasta algún corresponsal en París, y La Ilustración de Canarias (1882-1884), que se propuso una labor de divulgación cultural (sobre todo artística) sin precedentes.

A medida que va avanzando el siglo XIX se ve claramente como la tendencia es a ir consolidándose un estilo definido y concreto : EL Romanticismo.

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El Romanticimo en Canarias

El Romanticismo significó el triunfo de las tendencias contrarias al Neoclasicismo, que proponía la continuidad de las normas tradicionales del clasicismo grecorromano. El Romanticismo por el contrario, pretendía crear un espíritu nuevo, libre de toda norma, tanto en la moral como en el arte.La Literatura pretendió ser la bandera de esta revolución, que en España representó con mayor fuerza el enfrentamiento entre las dinastías borbónicas y las libertades proclamadas por la Revolución francesa.Tanto en Canarias como en el resto de España, podemos distinguir dentro del Romanticismo, dos subperiodos:

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El Prerromanticismo

Los poetas prerrománticos canarios:

Graciliano Afonso.- Nacido en La Orotava en 1775 y fallecido en Las Palmas de Gran Canaria en 1861. Su larga vida a caballo entre dos siglos, fue una contínua lucha en defensa de la libertad de pensamiento frente al absolutismo español.

Realizó estudios eclesiásticos en el Seminario de Las Palmas y la carrera de Leyes, en Alcalá de Henares. Fue diputado a Cortes Españolas por Canarias, y debido a su oposición contra el reinado de Fernando VI para evitar el absolutismo, tuvo que exiliarse de Canarias y estuvo 14 años en Venezuela y Puerto Rico, donde ejerció su vocación sacerdotal y literaria. Es en este periodo de tiempo cuando realiza su obra poética, recordando con nostalgia la vega de Tacoronte, el Teide, su catedral y sus amigos de tertulia.

Regresó a Las Palmas en el año 1837, al fallecimiento del rey de España, donde continua su obra literaria. Como corresponde a su formación neoclásica e ilustrada, su pensamiento y gusto literario se reflejan en sus composiciones, en su estilo y en sus géneros, creando una atmósfera refinada y sensorial, aunque huyendo del prosaísmo neoclásico. Su principal obra poética es El beso de Abibina, obra en la que se mezclan sensualidad y erotismo simbólico.

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Escribió numerosos poemas de tipo histórico, religioso, político, bucólico, etc. Entre ellos destacamos: Poema a Nelson, La Asunción de Nuestra Señora, El sepulcro de su madre, Oda al mar, Oda al Teide…etc. Graciliano, al igual que Viera o los Iriarte, también fue un gran traductor de los clásicos. Nos dejó dos obras de Sófocles: Los amores de Hero y Leandro y la Antígona. Y de Horacio, La Eneida y también Arte Poética.

Rafael Bento y Travieso.- Nace en Gran Canaria y también realizó estudios eclesiásticos, pero se dedicó a la carrera militar.Como su contemporaneo Graciliano Afonso, sigue los gustos del Neoclasicismo poético, pero es sobre todo un cantor de la libertad del hombre y de la poesía. Dejó una numerosa producción poética de la cual publicó muy poco. Hoy ha llegado a nosotros gracias a las copias de don Juan Padilla, que tituló Poesías

Rafael Bento fue sobre todo un poeta de circunstancias, pues canta a personajes y acontecimientos de su tierra: El puente de Verdugo, El templo de Gáldar, La tumba de Viera y Clavijo, El sepulcro del General Gutiérrez, etc También se le puede considerar desde la óptica actual, como un poeta ecologista por su poema “A la destrucción de la selva de Doramas” y “Oda a la tempestad”

A continuación vendría: la primera generación romántica, la incursión de la poesía femenina en Canarias y los últimos románticos, que conformarán la segunda parte del post del Romanticismo de la siguiente entrega.

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M.C.M (marcamar)

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