El conflicto en Líbano está experimentando una escalada alarmante, con un balance cada vez más trágico. Según un alto funcionario de la ONU, el número de muertos y heridos se incrementa de forma exponencial, mientras la población se ve forzada a desplazarse en un éxodo que ha superado ya el millón de personas. Este aumento en la violencia se enmarca en una dinámica regional que comenzó a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel intensificaron sus ataques contra Irán, lo que llevó al grupo chiíta Hezbollá a lanzar cohetes hacia Tel Aviv.
El Secretario General de la ONU ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de una desescalada inmediata, subrayando la importancia de la diplomacia ante el avance del conflicto. Durante una sesión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad, la coordinadora especial de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, afirmó que las esperanzas de mantener la estabilidad en el país se han desvanecido desde que Hezbollá optó por atacar Israel a principios de marzo, convirtiendo al Líbano en un terreno de confrontación prolongada.
En las últimas semanas, la unidad de gestión de riesgos de catástrofe de Líbano ha reportado más de 2200 incidentes armados, lo que refleja un aumento de violencia y sufrimiento humano. Hasta la fecha, se han registrado 886 muertes y más de 2140 heridos, incluidos al menos 111 niños. La situación se agrava día a día, ya que cada vez más libaneses dejan sus hogares en condiciones de pánico, llevándose apenas lo poco que logran cargar.
Desde Beirut, el coordinador humanitario de la ONU ha descrito un éxodo masivo en el que casi uno de cada cinco libaneses está ahora registrado como desplazado. Este movimiento de población se ha acelerado de manera alarmante, y muchos de los que huyen lo hacen sin nada más que la ropa que llevan puesta. Las condiciones en los refugios son desesperadas, con familias que viven en espacios mínimos y condiciones precarias.
La infancia es uno de los grupos más afectados por esta crisis. Desde el inicio de la escalada, al menos 107 niños han muerto y 331 han resultado heridos. La experiencia cotidiana de estos menores está marcada por el miedo y la angustia, y muchos han comenzado a internalizar la violencia de una manera alarmante, llevándose objetos como pulseras con sus nombres por si acaso les sucede algo. Esta guerra impacta su desarrollo emocional y psicológico, exacerbando traumas de conflictos anteriores.
En este contexto, la respuesta de Israel ha sido intensificada, con un patrón creciente de ataques aéreos sobre varias regiones del sur de Líbano. Las órdenes de evacuación se han extendido, afectando a un porcentaje significativo del territorio. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha denunciado que estos desplazamientos están prohibidos por el derecho internacional humanitario y ha advertido sobre las repercusiones de esta situación, que incluye la escasez de atención médica, alimentos y agua potable.
Además del impacto humanitario, el conflicto también está erosionando el patrimonio cultural y las infraestructuras civiles de Líbano. La UNESCO ha señalado daños en varios sitios culturales y educativos, con muchas escuelas cerradas o utilizadas como refugios, lo que interrumpe la educación de miles de niños.
El futuro de Líbano se presenta incierto en medio de este caos, y la comunidad internacional observa con preocupación la situación de una población que pide a gritos atención y asistencia urgente.
Fuente: ONU últimas noticias