En la capital del Líbano, Beirut, la situación humanitaria se agrava cada día debido a los continuos ataques aéreos israelíes. El personal de la ONU informó este jueves haber vivido «otra noche de ataques», mientras que los trabajadores humanitarios se esfuerzan por brindar apoyo a los miles de afectados, a pesar de que muchos de ellos también están desplazados y buscan refugio seguro. Imran Riza, principal coordinador humanitario de la ONU en el país, destacó la dedicación del personal a pesar de los riesgos personales.
La coordinadora especial de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis, describió la angustia que sienten los habitantes de la ciudad: «Otra noche sin dormir en Beirut. Contando las explosiones que sacuden la ciudad. Sin sirenas de aviso. Sin saber qué vendrá después». La incertidumbre y el miedo son aspectos constantes en la vida de los ciudadanos, que viven bajo una amenaza incesante.
Las estadísticas son alarmantes. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó el fallecimiento de al menos 1,600 personas y 6,000 heridos en los últimos días. Este organismo subraya la necesidad de proteger a los civiles en medio de este caos. «La OIM está prestando asistencia, pero se necesita un apoyo continuado», acentuó un portavoz de la organización.
La situación en los hospitales es crítica, con el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtiendo que el número de muertes sigue en aumento y que los hospitales están desbordados con la llegada de heridos. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) también hizo eco de esta tragedia, describiendo el impacto humano como «devastador», y enfatizando que todas las personas atrapadas en el conflicto requieren urgentemente apoyo en formas de alimentos, higiene y atención médica.
Las historias de quienes han sido desplazados son desgarradoras. Una joven llamada Nancy compartió su experiencia: «Estamos empezando a aceptar que podemos morir en cualquier momento… el estrés que estoy experimentando es difícil de describir». Otras familias, como la de Zeinab, de 14 años, relatan cómo tuvieron que huir de sus hogares en medio de bombardeos, viviendo situaciones que la niña describe como aterradoras.
UNICEF está trabajando en el terreno para ofrecer ayuda a los niños afectados, proporcionando agua, salud, servicios de educación y apoyo psicosocial que son urgentemente necesarios. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) también ha respondido a la crisis, distribuyendo comidas y paquetes de alimentos a cerca de 130,000 personas desplazadas.
Con la situación en seguridad deteriorándose rápidamente, la comunidad internacional es llamada a actuar con prontitud para aliviar la vida de aquellos que sufren a causa de este conflicto.
Fuente: ONU últimas noticias