Cada verano, los polígonos industriales de España se convierten en el blanco preferido de la delincuencia organizada. Según datos de ADT, estos espacios concentran el 36% de todos los incidentes de seguridad registrados en negocios y empresas, una cifra que se eleva durante los meses estivales debido a la reducción de plantillas, la disminución del tránsito nocturno y la acumulación de mercancías antes del parón vacacional.
La combinación de estos factores ha llevado a que los robos organizados generen pérdidas anuales de 1.800 millones de euros en los sectores de comercio y logística. Más de la mitad de estos delitos son perpetrados por bandas criminales que seleccionan sus objetivos de manera estratégica, aprovechando la menor vigilancia en las instalaciones durante el verano. Con menos trabajadores en el lugar, las naves industriales suelen quedar prácticamente desiertas por las noches y los fines de semana.
Los delincuentes no actúan al azar. Realizan visitas previas para estudiar a fondo las instalaciones y utilizan tecnología avanzada, como inhibidores de frecuencia, para bloquear las comunicaciones de las alarmas. Suelen llevar a cabo sus robos en noches de fines de semana y durante los puentes, momentos caracterizados por la menor actividad en los polígonos industriales.
José González Osma, director general de ADT, advierte que «el verano reúne todos los factores que busca un grupo organizado para actuar con ventaja, como instalaciones vacías y mercancía acumulada». A pesar de la previsibilidad de este patrón delictivo, muchas empresas no toman las medidas necesarias hasta que ya es demasiado tarde.
Ante este panorama, los expertos recomiendan cinco medidas clave para proteger las instalaciones industriales durante la temporada estival. Estas incluyen la instalación de sistemas de alarma con doble vía de comunicación anti-inhibición, la activación de videovigilancia inteligente con detección avanzada, la integración de sistemas de alarma con cámaras de verificación visual, la protección perimetral con sensores y cámaras exteriores, así como la gestión remota y monitorización 24/7.
González Osma enfatiza que «la seguridad en el entorno industrial no es un estado permanente, sino un proceso que necesita adaptarse a los cambios del contexto». Implementar soluciones como la videovigilancia avanzada puede asegurar un nivel de protección adecuado, incluso cuando la actividad en los polígonos es mínima, lo que a su vez contribuye a la continuidad del negocio y a prevenir problemas a la vuelta de las vacaciones.

