“La pulga de acero” de Nikolái Leskov

“La pulga de acero” o “Relato sobre el zurdo bizco de Tula” y la pulga de acero es la obra maestra de Nikolai Leskov.  Es un libro rescatado del inmenso mar de relatos desconocidos. El autor no es uno de los grandes y famosos autores rusos como Dostoievski, Gogol, Tolstoi, Chejov o  Turgeniev.  Se mantuvo al márgen de las corrientes literarias de su época y, quizá por eso, fue un incomprendido. Su posicionamiento ideólogico -siempre contra corriente-  y el estilo innovador con el que se adelantó a su tiempo hacen de él un autor moderno. Las páginas de “La pulga de acero” parecen estar escritas en el siglo XXI. La situación familiar no le permitió acceder a la univerisdad y tuvo que desempeñar oficios diversos  uno de ellos -agente comercial- le permitió viajar por su pais y lograr adentrarse en el alma del  sufrido pueblo ruso del siglo XIX.

Leskov dijo en una ocasión “La composición escrita no es para mí un arte liberal, sino una artesanía”.

El relato narra el regalo que recibe el zar Alejandro I en un viaje a Inglaterra. Se trata de una prodigiosa pulga de acero que es capaz de danzar si se le da cuerda. Acompaña al zar Platov, un cosaco que no  se deja asombrar por el ingenio de los ingleses y que está convencido de que cualquier ruso es capaz de superar. “Se mire como se mire lo que nosotros tenemos en casa es mejor” es uno de de sus comentarios. Pasa el tiempo y la pulga llega a manos del zar Nicolas I quien pide a Platov“que estaba tumbado en el lecho del despecho”-  que busque un artesano ruso capaz de emular esa obra. Aparece entonces un delicioso personaje “el zurco bizco de Tula” que perfecciona el invento. No cuento el final.

El mensaje es claro: el escritor quiere exaltar la autoestima del pueblo ruso, a la vez que fustiga la pobreza y la falta de oportunidades para desarrollar su talento.

“La pulga de acero” a pesar de parecer  un cuento tradicional,  salta sus propias barreras desde el punto de vista estilístico. Los diálogos son agiles y divertidos,  los personajes sencillos y con un encanto humano que provocan ternura.  A la vez,  Leskov desarrolla una profunda sátira socio-política. Nos hace sonreir a pesar del tono caustico que emplea en algunos momentos.

Una de las novedades del libro son los neologismos o juegos de palabras que introduce el autor. Estos elementos  contribuyen a sumergirnos  en cierta atmosfera surrealista y fantástica. Anoto dos ejemplos. Fusiona las palabras ordenanzas y silbido y habla de los “silbanzas” o al referirse a los ingleses que  presumen de boato y se calzan las botas, lo resuelve utilizando el término  “botatos”. Estos vocablos de doble sentido, incomprendidos en su época, prestan al relato un aire de modernidad.

Las ilustraciones de Javier Herrero y la traducción de Sara Gutierrez contribuyen a la calidad final  de este relato 

“La pulga de acero”

Nikolái Leskov

Editorial Impedimenta,  2007

  • Me gusta el título y me gustan estos autores que no son conocidos, pero que sin embargo dan cuenta del arte que poseen, incluso de su modernidad.

  • Los excluidos e incomprendidos, cuando se descubren ¡Qué buenas sorpresas nos dan!

  • Elisa I. Mellado

    Me ha sorprendido tu post, desconocía a este autor, le has hecho una bonita reseña que despierta la curiosidad para leer este cuento. Tomo nota.

  • Ana Alvea

    El siglo XIX fue la edad de oro de la narrativa rusa, en él confluyeron muchos y muy buenos escritores, aunque Léskov sea reconocido en su país como un escritor destacado, su eco , fuera de sus fronteras, no ha llegado con la misma resonancia que los llamados ” maestros”. Yo no lo he leído, otro escritor, el padre, Puskhin, también tenía un gran concepto del pueblo ruso, del humilde y necesitado, y así lo alaba en sus obras. Pues es una propuesta excelente.